Regiones paralizan Bolivia contra Evo
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Morales y los prefectos (gobernadores) de las regiones autonomistas fracasaron en la primera reunión que intentó abrir un espacio de diápara analizar soluciones a los conflictos del país, incluido el del reparto de los ingresos petroleros. Fue la primera reunión después del mayoritario respaldo obtenido por Morales a nivel nacional y los líderes opositores en sus regiones en el referendo sobre mandatos celebrado hace una semana.
El fracaso del diálogo en esa cita derivó en la convocatoria a una huelga general que los líderes opositores piden acatar en las regiones de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca, cinco de los nueve departamentos ( provincias) de Bolivia.
La tensión aumentó el viernes pasado cuando grupos de discapacitados, que se manifestaban en pos de un bono anual de 3.000 bolivianos (421 dólares), fueron reprimidos con violencia en Santa Cruz por la policía. El conflicto derivó en una reacción contra esas entidades de parte de sectores radicales autonomistas de Santa Cruz que se saldó con al menos veinte heridos, tras varias horas de enfrentamientos. Dado el tenor de los acontecimientos, terminó siendo relevado el comandante departamental de la policía de Santa Cruz, quien fue golpeado por los radicales. Asimismo, el prefecto cruceño, Ruben Costas, exigió que el nuevo jefe policial del departamento sea nombrado con su aprobación. La policía de Santa Cruz quedó temporalmente bajo el mando de tres generales enviados desde La Paz.
El ministro de Defensa, Walker San Miguel, acusó ayer a Costas de « atrincherarse» con los «extremistas de derecha» al desconocer la mayoría de casi 68% lograda en el revocatorio por Morales y anunció que lo demandará ante la Justicia. El funcionario, junto a su par de gobierno (Interior), Alfredo Rada, acusaron al prefecto cruceño de haber contribuido a la escalada de violencia y promovido otras medidas como el paro cívico convocado para mañana.
Por otro lado, San Miguel aclaró que, pese a la situación de Santa Cruz, el gobierno no tiene «un plan, ni ninguna alternativa de militarización». También sostuvo que las fuerzas de seguridad están alertas ante la posibilidad de violencia durante la huelga de mañana, pero descartó el «estado de sitio» porque, dijo, el gobierno de Morales «apuesta a la madurez del pueblo boliviano».

