15 de marzo 2012 - 22:54

Reino Unido también quiere avanzar con ley de matrimonio igualitario

El premier británico, David Cameron, impulsa la ley de matrimonio gay en el Reino Unido.
El premier británico, David Cameron, impulsa la ley de matrimonio gay en el Reino Unido.
El Gobierno británico de coalición inició un periodo de consultas sobre el matrimonio homosexual en el Reino Unido. A pesar del fuerte rechazo de la Iglesia y algunos diputados conservadores, la medida tiene un fuerte respaldo del premier David Cameron, que quiere aprobar la medida antes de las elecciones legislativas de 2015.

El matrimonio "es una celebración del amor y debe estar abierto a todo el mundo", dijo la secretaria de Estado británica de Igualdad, Lynne Featherstone, al presentar el plan del Gobierno. Las uniones civiles, introducidas en el país en el año 2005, ya otorgan a las parejas gays los mismos derechos legales que las casadas, pero sin que haya voto matrimonial.

El actual Gobierno, que llegó al poder en mayo de 2010, quiere dar un paso más a fin de permitir el voto matrimonial y confía en introducir la legislación necesaria antes de los próximos comicios generales británicos, previstos para el 2015.

Los liberaldemócratas llevan años haciendo campaña a favor de una reforma de las leyes matrimoniales, por considerar que están fuera de moda y discriminan contra las parejas homosexuales. Cameron también apoyó estos cambios cuando estaba en la oposición y su promesa de conceder los mismos derechos a las parejas gay estaba incorporada en el programa electoral de los "tories" en 2010.

Además de la oposición a estos matrimonios de la Iglesia Católica en Inglaterra y Gales, el arzobispo de Canterbury, Rowan Williams, primado de la Iglesia de Inglaterra, ha considerado que las leyes no deben ser utilizadas como instrumento para hacer cambios sociales como es el caso de los matrimonios gays.

Según el texto, prologado conjuntamente con la ministra de Interior, la conservadora Theresa May, el Gobierno quiere autorizar los matrimonios civiles entre personas del mismo sexo, pero prohíbe que estos se celebren en iglesias, pese a que algunas han expresado interés.

Además, los homosexuales que ya disfruten de una unión civil podrán convertirla en un certificado de matrimonio. También se precisa que las parejas en que uno de sus miembros cambie de sexo no tendrán que anular su contrato matrimonial. "Para ponerlo de forma simple, no está bien que a una pareja que se quiere y desea formalizar ese compromiso, se le niegue el derecho a casarse", afirman Featherstone y May en el texto.

El plan del Gobierno afronta la oposición de bastantes diputados conservadores y de líderes religiosos anglicanos y especialmente de la Iglesia Católica, minoritaria en el Reino Unido. Por eso, se prevé que, cuando el proyecto llegue al Parlamento, el Ejecutivo dé a los parlamentarios "tory" libertad de voto, para evitar una revuelta interna.

Se cuenta con los votos de los liberales, socios en el Gobierno, y del opositor Partido Laborista para aprobar una legislación que, según las últimas encuestas, tiene el apoyo de un 45 por ciento de la población frente a un 36 por ciento en contra.

En el pasado congreso del Partido Conservador, Cameron, que representa el esfuerzo por modernizar esa formación, provocó un pasmo a algunos de sus correligionarios cuando declaró: "Yo no apoyo el matrimonio homosexual a pesar de ser conservador. Lo apoyo porque soy conservador".

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