Tel Aviv (ANSA, EFE, AFP, Reuters, LF) - Los colonos que partían ayer del territorio palestino ocupado expresaron dolor y desesperación al momento de abandonar los asentamientos, mientras que centenares de palestinos seguían la evacuación desde los techos de sus viviendas.
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«Si me quedo, puedo matar a un soldado israelí», afirmó ayer el colono judío Amnon Ditor, del asentamiento de Ganei Tal, en el sur de la Franja de Gaza, quien decidió empacar sus pertenencias y marcharse de la casa que habitó en los últimos 27 años.
Según el diario «YediotAhronot», Ditor recibió ayer la orden de desalojo y decidió mudarse pacíficamente 12 horas antes de que las tropas israelíes comenzaran el desalojo por la fuerza de los israelíes que se nieguen a irse de la Franja. «Tengo miedo de pelear con los soldados si me quedo, podría matar a uno de ellos», se justificó con una mezcla de amenazay resignación. Ditor se proclama un experto en artes marciales, las que aprendió en el ejército israelí, pero acusa al Estado de Israel de no haberle entregado todavía el dinero necesario para comprar un nuevo hogar.
• Baño ritual
En muchas casas colgaban carteles con la consigna «unjudío no expulsa a judíos», claramente dirigida a los soldados. En Neve Dekalim, el asentamiento más numeroso de Gush Katif, con 2.000 habitantes, los colonos ultrarreligiosos inauguraban un baño ritual con danzas y canciones de carácter litúrgico. «Aunque la evacuación aparezca en forma real en el horizonte, tratamos de continuar nuestras vidas», declaró el líder de esa comunidad, Lior Kalfer, al diario «Jerusalem Post».
Por su parte, el rabino Uziel Eliahu, de 40 años y padre de siete chicos, expresó su incredulidad ante las maniobras de las tropas que colocaron un contenedor fuera de su casa para cargar los muebles, vajilla y ropas.
«Jamás pensé que esto podría suceder hastaque lo vi», dijo el rabino.
En Morag, otra colonia de la misma zona, Liron Zaiudan le recriminó con lágrimas en sus ojos al coronel Erez Zikerman -quien fue su superior en el ejército- que lo haya obligado a abandonar su hogar.
«El me enseñó que un oficial debe proteger al pueblo de Israel. Nosotros no somos su enemigo, pero ustedes se transformaron en nuestro enemigo», le reprochó Zaiudan a Zikerman.
En tanto, en la pequeña colonia de Pedolah, tres israelíes quemaron sus casas antes de iniciar la evacuación. «Lohicimos para que las casas que custodian nuestros recuerdos más queridos no pasen a manos de los palestinos», explicó uno de los colonos.
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