Renace el debate sobre las armas
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Charles Whitman, el primer hombre en
perpetrar una matanza estudiantil en
1966 en Texas. Desde entonces, los
tiroteos en centros educativos de
EE.UU. han sido una constante cada
vez más trágica.
Los defensores de controles de armas más amplios dicen que la disponibilidad de éstas en EE.UU. facilita a ciertas personas cometer asesinatos en cualquier parte, incluyendo las escuelas y las universidades.
«¿Qué hemos hecho como nación sobre este problema en el tiempo que ha pasado desde Columbine? Hacemos posibles estos hechos por nuestro fracaso en lidiar con la proliferación de armas en nuestro país», dijo Paul Helmke, presidente del Centro Brady para la Prevención de la Violencia con Armas. Helmke dijo que desde Columbine, hecho del que esta semana se cumplen ocho años, no ha habido nueva legislación sobre el control de armas y que se ha permitido que una prohibición a la tenencia de rifles de asalto expire en setiembre de 2004.
Quienes defienden la libertad de posesión de armas, como la Asociación Nacional del Rifle, argumentan que ese derecho constaen la Constitución y cuestionan los esfuerzos por ligar la incidencia del crimen con armas de fuego con el acceso a ellas.
Muchos estudios recientes se han concentrado en violencia entre estudiantes y en sus causas, y después de Columbine un intenso escrutinio se enfocó en las vidas y experiencias de los dos atacantes, quienes se suicidaron.
También se centraron en el acoso escolar («bullying»), en las pandillas y en los efectos potenciales de la música que escuchaban y de los videojuegos con los que jugaban. Los expertos también buscaron maneras de encontrar señales de peligro en las conductas.
Kaslow dijo que la violencia en las escuelas de EE.UU. es un problema más grande que lo que se ha informado debido a la elevada incidencia del acoso entre estudiantes, de los golpes y de las ofensas sexuales. Los tiroteos son sólo la forma extrema de esa violencia, dijo. «Nos bombardean con imágenes violentas en nuestra cultura. Tenemos una cultura de la violencia aquí (en EE.UU.). Los chicos van a ir a casa y van a ver esto en TV», indicó.




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