El juez de primera Instancia Baltasar Garzón, reveló hoy que los presuntos terroristas islámicos detenidos la semana pasada en diferentes ciudades de España, planeaban atentar contra el estadio Santiago Bernabéu del Real Madrid, ubicado en el Paseo de la Castellana, una de las principales vías de la capital.
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El estadio, con capacidad para unos 80.000 espectadores, figuraba como uno de los objetivos en la documentación intervenida a esa presunta célula, desarticulada en la segunda fase de una operación policial bautizada con el nombre de "Nova". Según el magistrado que entiende en la causa, los detenidos pretendían volar también la Audiencia Nacional -el juzgado al que está adscripto Garzón- con un camión bomba cargado con 500 kilogramos de explosivos.
Otros blancos eran las estaciones de tren y metro de Atocha -donde sucedieron los atentados del pasado 11 de marzo ya se cobraron decenas de vidas- y de Príncipe Pío, así como la Torre Picasso -la más alta de Madrid-, la sede del Partido Popular (PP) de José María Aznar y el Palacio de Exposiciones.
Garzón ordenó hoy el ingreso en prisión de cuatro de los cinco presos islámicos acusados de formar parte, desde la cárcel, de esa célula integrista y se disponía a tomar declaración a los ocho detenidos por esta causa el pasado jueves en distintas provincias españolas.
El estadio Santiago Bernabéu, inaugurado en 1947, ya fue blanco de un atentado, a manos del grupo armado vasco ETA, el 1 de mayo de 2002, poco antes del partido Real Madrid-FC Barcelona correspondiente a las semifinales de la Liga de Campeones. Ese día explotó en las inmediaciones un coche bomba que causó heridas leves a 17 personas, si bien el encuentro se pudo disputar con normalidad.
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