Rosales mostró convocatoria, pero sondeos le son esquivos
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El opositor Manuel Rosales, gobernador del estado de Zulia, saluda a sus seguidores antes de participar en la inauguración del hospital en la ciudad de Maracaibo.
Martilló el presidente sobre ese punto: ¿temor a una derrota o la oportunidad para un triunfo aplastante? Hasta el domingo, una incógnita. El mismo pedido repetirá hoy en Puerto Ordaz y, por la tarde, sus fanáticos se reunirán frente al Palacio de Gobierno a esperar que, a lo Perón, los salude.
Lo que no puede discutirse es el despliegue que hizo el chavismo durante la campaña. Un informe del Consejo Nacional Electoral (CNE) relevó que la presencia de Chávez en la TV local quintuplicó a la de su competidor.
Sumados los segundos de aparición en programas, el bolivariano estuvo 96 horas en los canales. El lapso mayor se dio, claro, en la televisión oficial: 86 horas. Mientras que Rosales sólo estuvo poco menos de dos horas. El número, no con esa proporción, se revierte en la TV privada.
Eso refleja el marco de fractura que enfrentan Venezuela y los actores en pugna. «El país está partido en dos», es la figura que usan los analistas. Eso se ve en las calles, en los diarios y en la TV. Al punto que Vicente Díaz, del CNE, reprendió a los canales por la inequidad.
Hubo, además, una advertencia de ese tribunal -encargado de fiscalizar el comicios del viernes- sobre las transgresiones durante la campaña. La mitad de las actas de infracción registradas fue contra funcionarios del gobierno nacional. El resto se repartió entre la oposición, los gobiernos estaduales y municipales, y las empresas que dependen del Estado.
Es, debe decirse, un sello de Chávez: el viernes, horas después de que comience la veda electoral, con ropaje de presidente -«no de candidato», aclaró sin ruborizarse un miembro del Comando Miranda- el bolivariano tiene previsto inaugurar una obra en Caracas.
La oposición enfurece con esas provocaciones, a veces menores, del mandatario. «Es un bocón», se quejaban ayer, en un local de partidarios de Rosales, en Chacao, a pocas cuadras del centro de Caracas. Allí funciona también una peluquería de damas y niños. Es una postal del nivel de participación.
En ese clima político, con amagos de lluvia durante todo el día en una Caracas más húmeda que cálida, seguían sonando ayer las advertencias de la oposición sobre el riesgo de fraude. Para apagar ese temor intervino hasta la Iglesia: el cardenal Jorge Rugosa pidió ayer que terminen esos rumores.




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