Base As Sayliah, Qatar (ANSA) - La respuesta de Saddam Hussein a los primeros bombardeos sufridos por Irak no se hicieron esperar. Pocas horas después de que los ataques estadounidenses impactaran en Bagdad, el ejército iraquí lanzó cuatro misiles sobre el desierto de Kuwait, que impactaron cerca de las tropas aliadas, pero no causaron ninguna víctima. Según fuentes militares británicas asentadas en Qatar, tres misiles eran de escaso poder de destrucción y de origen chino, y el cuarto, interceptado en el cielo, era un Scud soviético.
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En las primeras horas de hoy, Hussein volvió a contraatacar pero verbalmente, a través de un comunicado: «¿Qué le dirán a la humanidad después de todos los crímenes que cometieron?». «Que sean ustedes malditos y que sus acciones fallen», expresó Hussein en el mensaje leído por televisión.
Bagdad enfatizó que no posee misiles Scud, que tienen un alcance de 650 kilómetros, ya que desde la Guerra del Golfo sólo puede poseer armamentos con un alcance de 150 kilómetros. Incluso las versiones de las fuerzas occidentales sobre la cantidad de misiles iraquíes no fueron coincidentes. Unas fuentes hablaron de tres, otras de cuatro, otras de nueve. Las fuentes militares de Estados Unidos se mostraron sorpendidas ante el presunto lanzamiento, ya que en principio Irak tenía todas sus plataformas de lanzamiento destruidas.
La televisión de Estado de Kuwait dijo que los misiles eran artefactos de tres toneladas y que «tenían ojivas convencionales». Sin embargo, Bagdad rechazó terminantemente todas estas versiones y reiteró que ya no posee misiles como los que usó en 1991. Horas después de que el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, anunciara por televisión el comienzo del Operativo Libertad Iraquí, Saddam, con rostro firme, pero indisimulablemente agotado, brindó un duro y desafiante discurso a su pueblo, en el que prometió que luchará y derrocará a Bush, al que calificó de «temerario y criminal».
«Los iraquíes saldremos victoriosos...; nuestros enemigos padecerán calamidades y vergüenza.»
Durante el discurso, el líder iraquí lucía unas gafas de gruesa armadura negra, uno de los elementos que hizo sospechar a los estadounidenses y británicos respecto de la autenticidad del discurso. «Todavía no llegamos a ninguna conclusión» sobre la autenticidad de ese mensaje, subrayó el vocero de la Casa Blanca, Ari Fleischer. «Es muy posible que haya grabado mensajes antes de que comenzaran las hostilidades», opinó otro funcionario estadounidense que pidió no ser identificado.
Sin embargo, el coronel alemán Dieter Buhmann, quien realizó un estudio sobre los dobles del presidente de Irak, dijo que era muy probable que Hussein haya sido efectivamente el que leyó el discurso por televisión ayer por la mañana.
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