16 de mayo 2006 - 00:00

San Pablo: negocian tregua con narcos. Ya son 115 los muertos

Una supuesta negociación entre autoridades de gobierno y el grupo del crimen organizado, responsable de la escalada de violencia que azotó San Pablo durante tres días, puso fin a la serie de atentados y rebeliones carcelarias que sembró el pánico en la ciudad más rica de Brasil.

La prensa local coincide hoy en afirmar que la rendición de las prisiones amotinadas y el cese de los atentados contra agentes de seguridad, bancos y autobuses, fue resultado de una orden dada por el líder máximo del grupo mentor de los ataques, Primer Comando de la Capital (PCC), Marcos Willians Herba Camacho, alias "Marcola".

"Dejamos a todos conscientes de que las 'facultades' (como el PCC llama a las cárceles) que se encuentran en nuestras manos se irán normalizando a partir de las nueve de la mañana", fue la orden literal dada por Marcola a sus "soldados", según la agencia de noticias brasileña Estado, que reproduce hoy un despacho de DPA.

Después de que Marcola, teléfono móvil en mano, dio la orden de acabar con las rebeliones en las cárceles y los atentados en las calles de la ciudad, los 55 motines (de un total de 82 registrados durante la operación criminal) que aún se mantenían, así como los ataques, cesaron, agrega el matutino "Folha de Sao Paulo".

Las condiciones que los líderes del grupo habrían puesto para la tregua serían que los presos vinculados al PCC trasladados a un penal de máxima seguridad bajo un rígido régimen carcelario obtuvieran algunos beneficios que ese sistema de prisión les niega, y que la Tropa de Choque de la Policía Militar no ingresara a las cárceles amotinadas.

Los beneficios exigidos por los presos incluyen el derecho a tomar "baños de sol", a visitas privadas y a televisores en las celdas para ver el Mundial de fútbol.

"Otra vez están negociando con Marcola. Es por eso que el Estado perdió el control de la situación. Si el gobierno cede esta vez, es mejor entregarle (a Marcola) las llaves del Estado", dijeron agentes penitenciarios a la agencia Estado.

Según estas fuentes, funcionarios de la Secretaría de Administración Penitenciaria visitaron el domingo a Marcola y mantuvieron con él una larga conversación.

El gobierno por su parte, niega cualquier tipo de negociación con los delincuentes, pero hasta ahora no brindó explicaciones sobre cómo se llegó al fin de la ola de violencia.

La rendición de los presos amotinados y el cese de los atentados devolvió la normalidad a la metrópolis paulista que debido al pánico se vio ayer paralizada con más de cuatro mil autobuses fuera de servicio, nueve terminales de transporte cerradas y embotellamientos de varios kilómetros en las principales vías de acceso al centro de la ciudad.

También interrumpieron ayer sus actividades las escuelas, las universidades, las oficinas públicas y el comercio en general.

El balance final de la "megaoperación" criminal que se inició el pasado viernes contabiliza un total de 180 atentados con un saldo de 115 muertos, decenas de autobuses incendiados y 13 oficinas bancarias atacadas con bombas molotov, balas y granadas.

Las autoridades estiman que el motivo de los atentados y las rebeliones fue una represalia coordinada de forma simultanea a nivel estatal por el PCC contra el traslado de 765 miembros del grupo, entre los que se encontraba Marcola, a una prisión de máxima seguridad, con el objetivo de aislarlos.  

  • Cónsul "preocupado"

    El cónsul argentino en San Pablo, Roberto Raimundo, se mostró hoy "muy preocupado" por la ola de violencia que se ha desatado en esta ciudad y por la situación de "alrededor de 37 ciudadanos argentinos que se encuentran presos o detenidos en cárceles brasileñas".

    En declaraciones a la prensa, Raimundo dijo que "por el momento no hemos recibido denuncia alguna o presentación respecto a argentinos que se hayan visto afectados por lo que está sucediendo", pero aclaró que "esto no es determinante porque las informaciones que estamos recibiendo sobre la situación real son muy pocas".

    Adujo que "entre la tarde de ayer y esta mañana fue imposible la comunicación con las autoridades de las diferentes fuerzas de seguridad para conocer el real estado de situación. Los teléfonos no respondían y lo único que sabemos es lo que se dice a través de los medios de prensa".

    Sin embargo, el diplomático adujo: "Esperamos que para hoy la situación comience a normalizarse, porque el grupo que ha movilizado las protestas y los ataques parece haber dispuesto una tregua".

    "Creemos -agregó- que esto puede facilitar la comunicación con las autoridades y saber en qué condiciones se encuentran los presos argentinos".

    Sobre lo que está ocurriendo en San Pablo, manifestó que "la situación es sumamente complicada" y advirtió que "nunca había vivido algo así. Nunca había visto algo semejante. Es algo a lo que nosotros no estamos acostumbrados en nuestro país, no en esta magnitud, donde estamos hablando de más de 80 muertos". 

    Raimundo reveló que estuvo "conversando con residentes argentinos en San Pablo, con comerciantes y empresarios y se manifestaron muy preocupados por lo que está pasando" y explicó que "ayer a las 16,30 los negocios de San Pablo habían cerrado ya sus puertas".

    Sin embargo, recalcó que "hasta el momento no se han presentado al consulado ciudadanos argentinos planteando alguna situación particular ocasionada por este tema".

    La Policía local había admitido horas antes que se halla en "guerra" contra el crimen organizado, tras la serie de violentos atentados contra policías, bancos y ómnibus y los motines perpetrados durante los últimos días en todo el estado por un grupo armado, que ya cobró 81 vidas, centenares de heridos y múltiples destrozos.
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