20 de mayo 2006 - 00:00

San Pablo vivió una noche tranquila pero el temor en las calles continúa

Sao Paulo, el estado más rico y poblado de Brasil, vivió hoy su segunda madrugada tranquila desde que comenzaron los ataques de las bandas criminales que han dejado 152 muertos en una semana, pero su vida nocturna continúa afectada por el miedo de la población a la violencia.

Las autoridades no registraron en la madrugada de hoy acciones atribuibles a las bandas que en la última semana lanzaron cerca de 300 ataques contra comisarías, vehículos policiales, edificaciones públicas y autobuses, informaron hoy fuentes oficiales.

"Sao Paulo volvió a la normalidad. La policía ha hecho un trabajo específico de seguridad con resultados positivos", dijo hoy el teniente Emerson Massera, portavoz de la Policía Militar regional.

Las autoridades, sin embargo, reconocieron que la madrugada del sábado, generalmente bastante agitada, perdió gran parte de su movimiento en los últimos dos días.

Los bares y restaurantes abrieron sus puertas, pero esta vez no necesitaron colocar mesas en las aceras para atender la demanda, en tanto que las salas de cine, donde los viernes por la noche suele haber largas filas debido a los estrenos, tuvieron poco movimiento.

La clientela de las discotecas también fue muy inferior a la normal para un final de semana.

Las calles de la mayor ciudad suramericana, que hasta en los fines de semana registra embotellamientos nocturnos en zonas donde se concentran lugares de ocio, tuvieron un reducido movimiento de vehículos y algunas estaban totalmente vacías, según reportes de medios de comunicación.

Los ataques, que comenzaron el viernes 12 de mayo por la noche, fueron una represalia de la organización criminal Primer Comando de la Capital al traslado un día antes de 765 presos, entre ellos varios de sus líderes, a cárceles de máxima seguridad.

Además de ordenar la serie de ataques, el grupo, que controla varias cárceles de Sao Paulo, organizó rebeliones simultáneas en 74 prisiones.

La ofensiva criminal y la respuesta policial han dejado hasta ahora un saldo de 152 muertos, entre ellos 41 policías y 107 supuestos delincuentes.

También murieron nueve presos en los diferentes motives, lo que eleva a 161 el total de víctimas.

La violencia tuvo en vilo durante seis días a los habitantes de Sao Paulo y prácticamente paralizó el motor económico de Brasil el pasado lunes, pero desde el jueves no se registran incidentes de consideración, según la Policía Militar.

"En los últimos días hemos registrado algunos hechos aislados, pero no los computamos como atribuibles a esa organización criminal", según el comandante general de la policía de Sao Paulo, coronel Elizeu Borges.

El oficial advirtió que el estado continuará con la presencia policial reforzada y que aún no se suspenderán las medidas de emergencia adoptadas en los últimos días.

Las autoridades regionales, además, suspendieron las visitas del fin de semana en todas las cárceles donde se registraron rebeliones y esperan que sea exitoso el bloqueo de señales de telefonía móvil que fue ordenado a las operadoras en torno a seis cárceles que concentran a los líderes del Primer Comando de la Capital.

En cuanto a la normalización de la vida nocturna, Massera afirmó que "la población puede sentirse segura y participar activamente de la Virada Cultural", como se denomina un programa de 24 horas con espectáculos, presentaciones y conciertos, que estaba previsto desde hacía varios días y comenzará hoy por la noche.

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