27 de septiembre 2004 - 00:00

Se acercan las elecciones en Irak pero no cede la violencia

Al menos doce personas perdieron hoy la vida en Irak en diferentes actos de violencia por todo el centro y el norte del país en una creciente escalada de violencia a medida que se acercan las elecciones previstas para el próximo enero.

Un coche-bomba acabó esta mañana con la vida de tres miembros de la Guardia Nacional en la ciudad de Mosul, a unos 450 kilómetros al norte de Bagdad.

Fuentes médicas del Hospital General de la ciudad aseguraron que al menos otras cinco personas resultaron heridas por la explosión, que se produjo en el barrio Bani Yunes, en pleno centro de la ciudad, al paso de un convoy de varios vehículos de la Guardia Nacional (cuerpo de policía militarizada).

Según todos los indicios, esta vez el ataque se efectuó a distancia y no mediante un conductor suicida como en los recientes atentados en Bagdad.

Más al sur, cuatro iraquíes perdieron la vida y otro resultó herido por la explosión de una bomba de fabricación casera la pasada madrugada en Jan Beni Saad, en los alrededores de Baquba, informó la policía de esa ciudad, a unos 60 kilómetros al norte de Bagdad.

Al parecer, las víctimas eran granjeros que viajaban en una furgoneta en la que transportaban combustible.

El vehículo activó el artefacto -que podría estar listo para explotar en otro momento, al paso de un convoy militar- y se incendió tras la explosión.

La ciudad de Baquba, y sus alrededores, en el llamado "triángulo suní", son una de las zonas donde la resistencia iraquí realiza una gran parte de sus operaciones contra las fuerzas de ocupación.

Mientras tanto, el Ejército estadounidense asegura que ha acabado con la vida de cuatro rebeldes y destruido "varias posiciones enemigas" en varios ataques aéreos realizados en el este de Bagdad, en barrio chií de Ciudad Sadr, en un bombardeo que duró más de cuatro horas, según los vecinos del barrio.

"A primera horas de hoy se lanzaron ataques selectivos contra posiciones enemigas, y se consiguió matar a cuatro rebeldes y destruir varias posiciones", afirmó el mando militar mediante un comunicado.

Por su parte, fuentes médicas en la capital iraquí afirman que son al menos cinco las personas que han muerto en estos bombardeos, y son todos civiles (es decir, no milicianos), siempre según las fuentes.

Los enfrentamientos entre la Fuerza Multinacional y los insurgentes son frecuentes en Ciudad Sadr, un bastión de rebeldes leales al clérigo Múqtada al Sadr.

En ese barrio se hacinan hasta dos millones de chiíes de las capas más bajas de la sociedad iraquí.

Ayer, al menos otras cuatro personas perdieron la vida en un bombardeo de la artillería y la aviación estadounidense en la misma zona de Bagdad.

Se da la circunstancia de que esta mañana cayeron varios proyectiles de mortero en las dependencias de la Academia de Policía de Bagdad, muy cercana a Ciudad Sadr.

"Al menos cinco morteros impactaron en la Academia esta mañana aunque no han causado víctimas", dijo el coronel Adnán Abdel Rahman, portavoz de la institución.

Los milicianos de Muqtada al Sadr hostigan prácticamente a diario a los vehículos militares estadounidenses que intentan patrullar por el distrito y a las fuerzas de seguridad iraquíes, a las que acusan de colaboracionismo con el ocupante.

Son la Policía y la Guardia Nacional (un cuerpo policial paramilitar) iraquíes los principales objetivos de los insurgentes.

Mientras tanto, el secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, ha reconocido que los actos violentos llevados a cabo por los insurgentes en Irak "se está intensificando y van a peor", lo que podría complicar la celebración de unas elecciones el próximo enero.

Las palabras de Powell contradicen las del propio primer ministro iraquí, Iyad Alaui, quien en su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas de esta semana pasada aseguró que los planes para los comicios en su país seguían adelante, y que se celebrarían en la fecha prevista.

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