Washington y Londres (El Mundo, Reuters, AFP, EFE) - Los tiempos de un eventual ataque a Irak parecen acortarse según diversas señales provenientes de los gobiernos británico y estadounidense. Por lo pronto, el Senado de EE.UU. se apresta a decidir los pasos a seguir en torno al régimen de Bagdad antes del inminente receso veraniego de agosto, mientras que el primer ministro británico Tony Blair está dispuesto a omitir un eventual respaldo del Parlamento de Londres a una operación militar para «no tener las manos atadas».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El Comité de Relaciones Exteriores del Senado realizará dos audiencias, una el miércoles y otra el jueves, para examinar «las amenazas, opciones y otros asuntos de seguridad nacional relacionadas con Irak», afirmaron fuentes legislativas.
El gobierno de George W. Bush, que el fin de semana recibió «un respaldo total» de Blair según el diario londinense «The Guardian», considera al país asiático un miembro del «eje del mal» que amenaza la seguridad internacional. La invasión, de la que intervendrían hasta 300.000 hombres, pondría fin al período de control aéreo e inspecciones sobre producción de armamento que se inició cuando terminó la Guerra del Golfo en 1991.
• Decisivo
Precisamente, la persistente negativa y obstaculización del líder iraquí Saddam Hussein al impedir el regreso de los inspectores de la ONU a sus plantas químicas y armamentísticas es lo que decidió a Washington y a Londres a acelerar los tiempos. Blair aseguró que una sola prueba de que Irak desarrolla un programa de armas de destrucción masiva, sería «razón suficiente» para justificar un ataque de los Estados Unidos. Ben Bradshaw, líder de la bancada laborista en la Cámara de los Comunes, anticipó que «ningún primer ministro de la historia británica ha permitido tener sus manos atadas», en alusión al eventual poder de veto del Parlamento que alberga a varios miembros del sector más izquierdista del laborismo que anticiparon su rechazo al ataque.
También hay prevenciones de parte de una mayoría de la población. «The Sunday Times» publicó ayer una encuesta que marca que 51 por ciento de los británicos se opone al uso de tropas de ese país en el Golfo Pérsico, frente a 40 por ciento que lo apoya, aunque hay un mayor respaldo a que EE.UU. sí lo haga. Un 49 por ciento considera que Blair se transformó en «una marioneta» de Bush.
Dejá tu comentario