24 de septiembre 2008 - 00:00

Se arriesga el gobierno a perder ocho estados

Caracas - La campaña electoral para gobernaciones y alcaldías se inició ayer en Venezuela con dos bandos radicalmente enfrentados, preparándose para conquistar las posiciones que actualmente dominan los partidarios del presidente Hugo Chávez.

Según el mandatario, su «revolución socialista» se vería amenazada si sus adversarios ganan la contienda del 23 de noviembre porque podrían usar sus cargos para atentar contra el gobierno, actuando como instrumento del « imperio» estadounidense, que -sostiene-quiere derrocarlo.

El enfrentamiento será inédito porque Chávez había ganado cada una de la decena de elecciones efectuadas desde su llegada al poder en 1999, aunque en diciembre de 2007 perdió por primera vez en un referendo nacional que rechazó el proyecto de reforma de la Constitución, que permitía su reelección indefinida. La dispersa oposición salió triunfante y con nuevos actores, como el movimiento estudiantil, mientras el chavismo se debilitó con el divorcio del partido de gobierno de varios aliados, entre ellos la agrupación Podemos -segunda fuerza electoral oficialista-, la segunda ex esposa de Chávez y el general Raúl Baduel, ex ministro de Defensa.

A la oposición le pesa la prohibición de la postulación de varios de sus nombres más populares por unas controvertidas inhabilitaciones que los sacaron del juego por investigaciones administrativas aunque no tienen sentencia firme.

A dos meses de la contienda y pese a las promesas de unidad que dominaban el discurso al principio del año, ninguno de los dos bandos pudo cohesionarse del todo y 2.505 candidatosbuscarán 430 puestos. Sin embargo, hay postulaciones unitarias para muchos cargos, aunque al interior de las alianzas acusan a las dirigencias de imponer candidatos sin respetar liderazgos regionales y representaciones de partidos minoritarios, al tiempo que se contempla la renuncia de algunos candidatos.

Antes del inicio de la campaña, Chávez dibujóun panorama conflictivo. Días atrás ordenó investigar un presunto plan para intentar derrocarlo y matarlo, expulsó al embajador de la Casa Blanca en Caracas y a los representantes de la ONG Human Rights Watch por acusarlo de erosionar la democracia. Además, en sus frecuentes actos en el interior de Venezuela afirma que las obras de infraestructura que acomete su gobierno sólo son posibles si sus aliados gobiernan los estados, al tiempo que se muestra acompañado de sus candidatos en inauguraciones de escuelas.

En la contienda de 2004, el chavismo se adjudicó 20 de 22 gobernaciones -cuatro abandonaron el oficialismo desde el año pasado- y la mayoría de las 328 alcaldías. Encuestas preliminares muestran que el gobierno podría perder unos ocho estados.

Por su parte, la oposición -que promete primarias en algunos lugares conflictivos- intentará centrarse en asuntos regionales y grandes temas que afectan a la población, sin polemizar con el popular militar retirado, que tiene amplio apoyo de las clases pobres.

«Es una campaña muy descentralizada que coloca el acento en los temas de cada uno de los estados y municipios, esto mezclado con algunas temáticas nacionales», dijo César Morillo, jefe de medios del partido Un Nuevo Tiempo. La normativa para la contienda de noviembre exige que los aspirantes hagan propuestas para las regiones y no pone límites al gasto de los partidos.

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