Se complica Morales con militares y empresarios

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La Paz (AFP, Reuters, ANSA) - El ministro de la Defensa, Walker San Miguel, pidió ayer a los militares bolivianos «subordinación» al nuevo gobierno del presidente Evo Morales, que enfrenta un descontento entre algunos mandos de las fuerzas armadas. En tanto, Morales continuó con las designaciones en el equipo de gobierno, que siguen generando críticas en diversos sectores.

Un día después de la asunción del nuevo alto mando militar, lo que implicó la jubilación automática de tres promociones de uniformados, Morales trataba de aplacar una suerte de «nerviosismo» entre la oficialidad, dijo el nuevo comandante castrense, general Wilfredo Vargas.

Algunos jerarcas militares jubilados y descontentos estarían supuestamente implicados en la entrega irregular de todo el poderío misilístico boliviano a Estados Unidos para su desarme, sin una orden formal, de acuerdo con un proceso radicado en la fiscalía de la república.

• Exhortación

«Hombres de armas, respeten la Constitución», demandó el ministro San Miguel durante un acto castrense de reconocimiento a los nuevos mandos, y pidió « subordinación al poder civil». «Eviten la deliberación y trabajemos en conjunto para el engrandecimiento de la nación», dijo el nuevo ministro de Defensa.

El malestar militar también se evidenció en el discurso del comandante en jefe saliente de las fuerzas armadas, almirante
Marco Antonio Justiniano, quien expresó la «sensación» en la institución «de estar siendo tratada injustamente» por parte de la flamante administración boliviana. Morales designó un nuevo mando militar con la misión de cambiar la mentalidad de las fuerzas armadas y ponerlas al servicio del pueblo. Esa decisión provocó malestar en algunos generales relegados en los ascensos y acusados de entregar sin autorización formal 28 misiles aire-tierra a Estados Unidos para su desmantelamiento.

El mandatario indígena dijo respetar la institucionalidad en los ascensos y se opuso a que las fuerzas armadas sigan siendo «un botín político», como hasta ahora. Recordó además que los uniformados están investigados.

Las críticas al gabinete no se detienen al plan militar. El titular de hidrocarburos, Andrés Soliz, recibió cuestionamientos de los empresarios del sector, por su «escasa formación técnica», recogió el diario «La Prensa».


A su vez, sindicatos mineros, enfrentados con los cooperativistasdel sector de alto crecimiento en los últimos años, cuestionaron al ministro de Minería; los maestros estaban descontentos con el de Educación y varios cuestionaban la capacidad de la ministra de Justicia, ex empleada doméstica y activista social.

Morales continuó ayer con las designaciones
. Al frente de la estatal YPFB, empresa que regirá la actividad de hidrocarburos en el país, el izquierdista designó al ingeniero geólogo Jorge Alvarado, quien prometió manejar la firma «con criterio empresarial» para convertirla en «la base de la economía del país».

Alvarado fue derrotado como candidato a prefecto del departamento de Cochabamba en las elecciones de diciembre.

El activista de derechos humanos Sacha Llorenti será el embajador de Bolivia ante Estados Unidos, y a él se le encargó especialmente gestionar la extradición del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada, acusado por cerca de 70 muertes ocurridas entre setiembre y octubre de 2003
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