Se complican los planes para la unidad de Europa

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Un país emblemático de la Unión Europea dio ayer un categórico rechazo a la Constitución propuesta para el continente. Casi 55% de los franceses votó No en el plebiscito, contrariando la postura del presidente Jacques Chirac y gran parte de la oposición. La pretendida unidad política de Europa de la que hablan sus dirigentes choca nuevamente con las limitaciones que impone la realidad. El rechazo al texto constitucional dificulta la ampliación hacia el Este y posterga el sueño de una política exterior común. La incertidumbre aparece también en el plano económico. Aunque la exitosa integración comercial europea no está en juego, se estima que la asechanza sobre el euro, que se esbozó en los últimos días, podría profundizarse. En el mercado asiático, la cotización de la moneda europea abrió hoy a la baja, a u$s 1,2510.

París (EFE, AFP, ANSA, Reuters, La Vanguardia) - El temor de la totalidad de la dirigencia oficial de Europa se hizo realidad. Los franceses rechazaron la Constitución de la Unión Europea (UE) en el referendo que se celebró ayer, en el que el No obtuvo 55,96 por ciento de los sufragios, según datos del Ministerio del Interior.

La derrota supone un nuevo golpe al Ejecutivo de Jacques Chirac y su primer ministro, Jean-Pierre Raffarin, así como al futuro de la UE, que de esta manera ve frustrada la sanción de la Constitución continental, que en principio debe ser ratificada por todos los miembros.

Escrutado 94% de los votos, el No reunió 13.556.689 sufragios, en tanto el Sí obtuvo 10.668.979 votos (44,04%), y la abstención alcanzó poco más de 30 por ciento, una cifra considerada baja de acuerdo con la participación electoral en otros países del bloque. Chirac reconoció rápidamente la derrota del Sí, pero enfatizó que, pese a la victoria del No, su país «permanece en Europa y mantendrá todos sus compromisos». «Vengo esta noche a decirles a nuestros aliados europeos que Francia permanece en Europa y mantendrá todos sus compromisos. Los franceses se expresaron democráticamente. La decisión es soberana y yo la tengo muy presente», declaró el mandatario en un mensaje difundido por televisión.

Pedido

La derrota del Sí incluye a los principales dirigentes franceses, tanto de la conservadora Unión para la Mayoría (UMP) y el sector oficialista del Partido Socialista.

Es «una derrota para Francia», sostuvo la ministra de Defensa,
Michèle Alliot-Marie, mientras que el titular del Ministerio de Relaciones Exteriores, Michel Barnier, calificó el resultado como una « verdadera decepción».

Formalmente, el triunfo del No en Francia significa que el texto de la Constitución quedará sin efecto ya que para que tenga aplicación, debería ser ratificada por los 25 países miembros de la UE, en tanto seguirá aplicándose el Tratado de Niza de 2000.

El líder derechista y ultracatólico
Phillipe de Villiers y su colega del Frente Nacional, Jean Marie Le Pen, se mostraronampliamente satisfechoscon el resultado y pidieronla renuncia de Chirac.

«No hay más Constitución»,
dijo de Villiers, quien consideró que Chirac debe presentar «su renuncia» o decidir «la disolución de la Asamblea Nacional (Parlamento)», pues «estamos esta noche frente a una crisis política mayor».

Para Le Pen, el referendo «abre un futuro a Francia si el presidente de la República saca las consecuencias normales del referendo, o sea la dimisión».

Por su parte, el portavoz de la campaña del Partido Socialista (PS) en favor del Sí, Jack Lang, señaló que «la situación es grave, y Europa fue desgraciadamente víctima de un malestar general».

• Oportunidad

A su vez, el presidente del bloque socialista del Parlamento europeo, el alemán Martin Schulz, dijo que «el proceso de ratificación de la Constitución debe continuar porque todos los países tienen que tener la oportunidad de expresar su propia visión». «El tratado de Niza no es adecuado o practicable para una Unión ampliada», añadió Schulz.

Militantes del Partido Comunista francés (PCF), socialistas disidentes, ecologistas, trotskistas, activistas antiglobalización y sindicalistas se volcaron a las calles a celebrar el resultado.

El rechazo francés a la Carta Magna representa un duro golpe para la unidad europea tal como la imaginaron los miembros de la Convención que, encabezada por el ex presidente galo
Valery Giscard D'Estaing, redactó el texto en 2004.

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