Caracas (ANSA, DPA) - El tercer paro nacional contra el presidente Hugo Chávez fue calificado como un «éxito tremendo» por sus organizadores, y como «un fracaso similar al golpe de Estado de abril», por parte del vicepresidente José Vicente Rangel. Caracas permaneció durante todo el día sin los congestionamientos de tránsito característicos y más despoblada que de costumbre, con la mayoría de los comercios cerrados, aunque sectores clave, como la actividad petrolera, el transporte y la educación no se vieron mayormente afectados.
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A pesar de que el dirigente Alfredo Ramos, de la central de trabajadores (CTV), anunció que la huelga podría ser indefinida hasta que cayera Chávez, los jefes de la protesta descartaron anoche esa opción.
Algunos miles de chavistas se congregaron en la céntrica plaza O'Leary de Caracas para celebrar «la victoria del pueblo» frente al paro cívico de 12 horas contra Chávez.
Desde una pequeña tarima, el vicepresidente Rangel afirmó que el paro opositor «fue un fracaso», que Venezuela «no se paró» y comparó esta «victoria» con el contragolpe del 13 de abril, en referencia al contragolpe que devolvió a Chávez al poder tras una asonada que lo alejó del palacio presidencial de Miraflores por 47 horas.
Pero también le tendió la mano a la oposición para el diálogo. «Entendemos que el país tiene que funcionar con todos, sin exclusiones. Le tendemos la mano a los sectores democráticos de la oposición, porque sí hay sectores democráticos en la oposición, les tendemos la mano a quienes quieren el diálogo», arengó. «Ellos pensaban parar la industria petrolera, pero la industria petrolera no se paró, los pozos petroleros bombearon más petróleo que nunca», remarcó Rangel, despertanto vivas de la multitud. El presidente de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), Carlos Ortega, sostuvo, en cambio, que el acatamiento a nivel nacional del paro fue de 80% a 85% y lo calificó como «un éxito tremendo». Los adversarios de Chávez, encabezados por la CTV que responde al ex presidente Carlos Andrés Pérez y la patronal Fedecámaras, exigieron su dimisión y la convocatoria de elecciones anticipadas, con las que confían desalojarlo de inmediato del poder, sin esperar una consulta popular sobre la gestión del mandatario, prevista constitucionalmente para agosto próximo.
La paralización se inició hoy a las seis de la mañana locales durante un lapso de 12 horas y la posible extensión fue descartada en la jornada por varios líderes opositores, quienes, no obstante, anticiparon que esa protesta no será la última contra Chávez.
El presidente de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), Alí Rodríguez, indicó que las operaciones de esa industria no se vieron afectadas, pese a que admitió un «ausentismo laboral» cercano a 25 por ciento.
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