5 de marzo 2003 - 00:00

Se endurece la ONU: exige a Irak destruir más misiles

Bagdad (EFE, AFP, ANSA) --Los inspectores de armas de la ONU pidieron al gobierno iraquí que destruya los motores de los misiles tierra-aire SA-2, por lo que quedaría prácticamente anulada su posibilidad de defensa antiaérea. El régimen de Bagdad, que desde hace cinco días comenzó a cumplir con la destrucción de los Al-Samud II, no respondió ante esta nueva petición, a la vez que la Casa Blanca elaboró una «lista negra» de los hombres más buscados que secundan a Saddam Hussein.

El secretario general del Ministerio de Información iraquí, Uday al Tay, precisó que el régimen de Bagdad estudia la petición de los expertos y que la Comisión Iraquí de Cooperación con los Inspectores comunicará su respuesta a la ONU en una carta. El portavoz de la Comisión de Inspección, Verificación y Vigilancia de Armas de la ONU (Unmovic), Hiro Ueki, había advertido en los últimos días de que Irak había importado ilegalmente 380 de estos motores de fabricación soviética.

Según los observadores en Bagdad, si Irak se viera privado de los misiles SA-2, perdería una de las principales armas de defensa antiaérea y estaría a merced de los aviones de combate en caso de un ataque.

La nueva petición de la ONU se produce después de que el gobierno iraquí haya comenzado a destruir los polémicos misiles Al-Samud II, considerados «vitales» para su defensa. Ayer Irak destruyó cinco motores, mientras el secretario de Estado, Colin Powell, dijo confiar en que se vote una resolución para atacar Irak, que sería vetada por Rusia, según anticipó ayer el canciller Igor Ivanov a su par británico Jack Straw.

Hasta ahora se ha destruido una veintena de misiles, y la Unmovic ha localizado un centenar en total que tienen que ser desmantelados.

Por su parte, los Estados Unidos elaboraron una «lista negra» de 40 supuestos colaboradores de Saddam Hussein para que sean capturados o, en caso de resistencia, muertos, si se desata una guerra contra Irak.
La lista incluye a colaboradores vinculados por lazos de sangre o tribales (varios nacieron en Tikrit, la misma ciudad de Saddam). Los nombres trascendieron a través del diario «The Wall Street Journal», y el listado fue bautizado por el Departamento de Estado norteamericano «los 40 sucios». Comprende, además de Saddam y sus hijos Uday y Qusay Hussein, a personalidades como el vicepresidente Taha Yassin Ramadan y el vicepremier Tarek Aziz.

Figuran también el hermanastro de Saddam, Barzan Ibrahim Tikriti (ex jefe de inteligencia); y el primo Ali Hannan Majid, considerado organizador de la masacre con gas en 1988 de miles de kurdos en el norte de Irak y de la muerte de dos cuñados del presidente.

• Respaldo

Por su parte, el secretario de Defensa estadounidense, Donald Rumsfeld, evaluó que Irak puede seguir produciendo armas químicas aun con la presencia de los inspectores. «Había inspectores (en Irak) antes y Saddam siguió con sus programas de armamento de destrucción masiva», destacó Rumsfeld. «Aprendió a vivir en un ambiente de inspecciones», añadió. En Madrid, el presidente de Gobierno, José María Aznar, aliado de George-W. Bush, logró un importante, aunque ajustado, respaldo del Congreso de Diputados. En votación secreta, los 183 legisladores del Partido Popular rechazaron la moción de los partidos opositores. El resultado fue un rechazo a la moción opositora por 163 votos a 183.

Por su parte, el secretario general de la ONU,
Koffi Annan, rechazó la afirmación de Bush sobre la «irrelevancia» de las Naciones Unidas si no aprueba un ataque a Irak. «La ONU es mucho más grande que la crisis sobre Irak», dijo Annan.

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