13 de octubre 2005 - 00:00

Se mató un ministro sirio indagado por un crimen resonante

El virtual gobernador sirio del Líbano, Ghazi Kanaan, junto al presidente Boshar al-Assad en una foto de archivo tomada en Damasco. En un oscuro episodio, el ministro se suicidó ayer en su oficina.
El virtual "gobernador" sirio del Líbano, Ghazi Kanaan, junto al presidente Boshar al-Assad en una foto de archivo tomada en Damasco. En un oscuro episodio, el ministro se suicidó ayer en su oficina.
Damasco (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El poderoso ministro de Interior sirio, Ghazi Kanaan, se suicidó ayer en su oficina, tres semanas después de ser interrogado por un equipo de la ONU que investiga el asesinato del ex primer ministro libanés Rafic Hariri.

La noticia fue transmitida por la agencia oficial siria, «SANA», que en un breve comunicado afirmó que el ministro se había suicidado, sin citar ninguna fuente. La nota añadió que «las autoridades comenzaron a investigar por lo sucedido» al funcionario de 63 años.

Walid Abaza
, ayudante de Kanaan, dijo que el ministro «se disparó un tiro en la boca en su oficina», aunque no profundizó en lo sucedido.

Kanaan fue considerado el gobernador «de facto» del Líbano antes de la salida de los agentes sirios
, tras pasar dos décadas (1982-2002) como responsable de las tropas de su nación en el país vecino, entonces ocupado.

La muerte de Kanaan llegó tres semanas después de que fuera interrogado en Damasco por el equipo de investigadores enviados al Líbano por el Consejo de Seguridad de la ONU para esclarecer las circunstancias del conmocionante asesinato de Hariri, ocurrido el pasado 14 de febrero.

Las primeras declaraciones oficiales fueron del ministro de Información, Mahdi Dajlallah, quien aseguró que la muerte de Kanaan «no afectará a la estabilidad política del país».

«Kanaan parecía muy triste y enojado por la campaña antisiria lanzada por los políticos y los medios libaneses», añadió Dajlallah. Respondió así a los rumores sobre un posible asesinato o que alguien haya obligado al ministro a dispararse por su implicación en el asesinato de Hariri, que se habían propagado rápidamente.

El 21 de octubre, el fiscal alemán Detlev Mehlis, encargado por la ONU de la investigación del crimen, presentará ante el secretario general de la organización, Kofi Annan, su informe sobre el caso. Aunque el documento no está concluido, Mehlis aseguró que no había implicados de nacionalidad siria en el proceso.

La ONU declinó hacer comentarios sobre Kanaan. «No tenemos comentarios sobre la muerte del funcionario sirio», afirmó Stephane Dujarric, portavoz de Annan. «No puedo especular sobre la razón por la que esta persona está muerta.»

Sin embargo,
Ali Sadr Al-Din Beyanuni, destacado opositor sirio exiliado en Londres y dirigente de los proscritos Hermanos Musulmanes, aseguró a la televisión «Al Yazira» que Kanaan «se sentía en peligro».

«Eso apoya los rumores de que existe un pacto en el régimen sirio que decidió sacrificar a algunos de sus hombres para salvarse a sí mismo», añadió el opositor.

Sin embargo, otras versiones apuntan a que la muerte del ministro puede tener que ver con la situación interna del país.

Un analista político, que pidió no ser identificado, explicó que Kanaan era el dirigente con más poder proveniente del equipo del difunto presidente sirio,
Hafez al-Assad, padre del actual.

• Trayectoria

En su dilatada carrera, Kanaan había ocupado la dirección de la inteligencia siria además del Ministerio de Interior, lo que le proporcionó importantes contactos y conocimiento de todas las ramas de las fuerzas de seguridad.

Si
EE.UU. planeaba apoyar a alguien para realizar un golpe de Estado en Siria, Kanaan habría sido el mejor posicionado, relató la fuente, que recordó que el fallecido fue uno de los pocos miembros de la «Vieja Guardia» siria que se pronunció en contra de la extensión del mandato del presidente del Líbano, Emile Lahud.

En una conferencia de prensa junto al presidente polaco,
Aleksandr Kwasniewski, George W. Bush no quiso pronunciarse acerca del suicidio de Kanaan o su posible relación con la inminente publicación del informe de la ONU. «No quiero emitir juicios anticipados sobre el informe que está a punto de salir, el informe Mehlis», indicó el presidente. Con todo, volvió a advertir contra la implicación del régimen de Boshar al-Assad en la violencia que impera en Irak.

El gobierno estadounidense considera que Siria pudo haber jugado un papel en el asesinato de Hariri, quien en los meses previos a su muerte había adoptado una posición cada vez más dura contra la presencia militar de Damasco en su país. La muerte del primer ministro creó una corriente de presión internacional que forzó la salida de las tropas sirias del Líbano.

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