Se plebiscitará Putin el domingo
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Muchos analistas creen que Putin se mantendrá a la cabeza de Rusia Unida, que propondrá el gabinete ministerial y el presidente. El partido tendrá también el poder de destituir al jefe del Estado si obtiene una mayoría de dos tercios en el Parlamento, cosa que puede ocurrir en vista de los sondeos.
«El centro del poder de desplazará del Kremlin a Rusia Unida, dirigida por Putin y que no será más un partido de burócratas sino una estructura poderosa con una suerte de Politburó con los puestos clave ocupados por gente del entorno del actual presidente», estima la socióloga Olga Krychtanovskaia, especialista de las elites rusas.
El punto débil de este escenario es que la Constitución garantiza muy amplios poderes al presidente, quien dirige la política internacional, controla el código nuclear y nombra los « siloviki», los que dirigen la Defensa, el Interior, los servicios secretos y la Justicia.
Alexandr Shojin, jefe de la patronal rusa y allegado del presidente, evocó hace poco en una entrevista al semanario «Itogui» un mecanismo que, aprovechando una falla de la ley electoral, permitiría a Putin volver a presentarse sin necesidad de cambiar la Constitución.
Se trata de una renuncia antes del término de su mandato, la que no debe producirse sino cuando la fecha de la presidencial haya sido fijada y antes que la misma sea publicada en el diario oficial (o sea un plazo de cinco días), explicó Shojin.
La fecha definitiva de la elección, el 2 de marzo, fue fijada el lunes por el Consejo de la Federación ( Cámara alta del Parlamento).
Fuera de esta ventana de tiro de cinco días, su partida del Kremlin sería considerada una dimisión pura y simple y la elección una presidencial anticipada.
En caso de que el actual mandatario renunciase, la presidencia sería asumida interinamente por el primer ministro, hasta la realización de las elecciones presidenciales. Putin podría entonces volver a presentarse, respetando la Constitución, y si gana, tras haber estado en el llano unas semanas, no estaría iniciando un tercer mandato consecutivo.
Esta salida «es contraria al espíritu de la Constitución», comentó Viktor Sheinis, uno de los autores de la ley fundamental.
Según él, una solución «más decente, examinada por el Kremlin», sería la elección en marzo de 2008 de un nuevo presidente que dimitiría unos meses después por razones de salud, lo que llevaría a convocar elecciones presidenciales anticipadas, en las que Putin volvería a presentarse.




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