Se resignan los cubanos a sus nuevas penurias
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Mercados vacíos son el resultado no sólo de los huracanes y la escasez de alimentos en Cuba sino de la persecución policial lanzada por el régimen comunista contra los comerciantes cuentapropistas.
Muchos kioscos pequeños en La Habana están cerrados. «El que tengo aquí cerca de mi casa abrió hoy con cebollinos nada más», lamenta Norma.
«Fui a buscar viandas y lo único que había era calabaza y boniato. Más nada. Antes había plátano y otras verduras, ahora está pelado ( vacío)», dice Rubén, un chofer de 44 años, tras visitar un mercado estatal del barrio de La Víbora.
Los huracanes Ike y Gustav dañaron 30% de los cultivos del país, 111.000 hectáreas sembradas, en buena parte de plátano y tubérculos, básicos en la dieta de los cubanos.
Economistas como Pavel Vidal estiman que la situación es difícil y para paliarla se necesitan medidas de profundidad. «La peor de todas las opciones, y la que crearía las mayores distorsiones, es controlar los precios en los mercados agropecuarios de libre oferta y demanda», pues fomentaría el mercado negro y desestimularía la producción, dijo.
El mercado negro es vital en Cuba. A esa bolsa, que opera por contacto personal, recurren a diario los cubanos para «resolver», pues está abastecido con productos de todo tipo, desde alimentos y combustible hasta materiales de construcción, sustraídos de almacenes y entidades del Estado, controlador de 90% de la economía.
Las medidas para enfrentar la escasez incluyen una fuerte ofensiva contra el robo y la especulación, con operativos de policías, inspectores, fiscales y hasta Comité de Defensa de la Revolución, que prometieron no dar tregua al robo en panaderías, bodegas, carnicerías y mercados.
Un hombre que pasa con frecuencia por casas del sector de Miramar, en el oeste de La Habana, vendiendo «por izquierda» (ilegal) huevos a dos pesos cubanos, ahora los ofrece a 5 (0,2 dólares). «Imagínate, con esto de los huracanes...», argumenta a los compradores.
«Esto hay que batirlo, pero no sólo las autoridades, sino también el pueblo, las masas, las organizaciones; denunciar, hacerle la vida imposible a los que tratan de aprovecharse de una situación como ésta», dijo el número dos de Cuba, José Ramón Machado.
Entrando a La Habana, a un hombre y a una mujer los agarraron con un maletín repleto de latas de alimentos de ayuda internacional humanitaria. «Van a estar por un tiempo guardados», cuenta Norma.




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