Nueva York (AFP, Reuters, ASN) - George W. Bush volvió ayer a la Asamblea General de la ONU para pedir auxilio económico y militar para manejar el avispero iraquí, y se encontró con duros reproches del presidente francés Jacques Chirac y el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, por haber forzado unilateralmente la invasión a Irak. No obstante, Francia y Alemania, dos adversarios de EE.UU. en el Consejo de Seguridad (el primero con poder de veto), dieron muestras de que aprobarán una nueva resolución en términos acordes a los que procura la Casa Blanca.
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Un año antes, Bush se había dirigido al mismo auditorio en el que planteó la exigencia de desarmar al régimen de Saddam Hussein por el peligro que representaban sus hipotéticas armas de destrucción masiva. Finalmente, EE.UU. invadió Irak con la oposición expresa de la ONU, con el argumento de la guerra preventiva.
«Es necesario dejar de lado las divisiones sobre Irak y «avanzar en la estabilización y reconstrucción de ese país», dijo Bush. Respondiendo a la demanda francesa de devolver cuanto antes el poder a los iraquíes, Bush sostuvo que ese proceso «no puede ser acelerado, ni retrasado». Irak «necesita y merece nuestra ayuda, y todas las naciones de buena voluntad deberían acercarse y dar ese apoyo», dijo el presidente estadounidense. «Como en todo posconflicto, la ONU deberá asistir a la redacción de una constitución, entrenamiento del personal civil y concreción de elecciones libres y limpias», agregó.
Además, Bush rechazó de plano ceder el control de las finanzas y la seguridad de Irak al Consejo Provisorio que preside Ahmed Chalabi, como éste lo reclamó. «Podemos garantizarles, que el pueblo estadouni-dense no estamos dispuestos a ceder la soberanía de Irak a 25 personas que no han sido electas», señaló un funcionario de la administración Bush. «Usar la fuerza a título preventivo representa un desafío fundamental a los principios en los que descansaron, sin duda de manera imperfecta, la paz y la estabilidad mundiales en los últimos 25 años», aseveró en la sesión el secretario general de la organización, Kofi Annan.
El presidente francés Jacques Chirac fue el que se mostró más duro. «Nadie puede actuar solo en nombre de todos», dijo, a la vez que demandó un calendario «realista» y bajo la supervisión de la ONU. «En un mundo abierto, nadie puede aislarse, nadie puede actuar solo en nombre de todos y nadie puede aceptar la anarquía de una sociedad sin reglas. No hay otra alternativa que las Naciones Unidas», dijo.
Además de los mencionados, hablaron en la Asamblea los jefes de gobierno de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva (ver aparte); de Italia, Silvio Berlusconi; de México, Vicente Fox; y de España, José María Aznar, entre otros.
Cuando Bush habló con Chirac durante una audiencia a solas de más de media hora, le insistió que el traspaso del poder a los iraquíes «no deberá ser ni apresurado ni retrasado por los deseos de otras partes». No obstante, Chirac aclaró que su país no vetará la planeada resolución estadouni-dense en Irak. En la conferencia de prensa que Chirac dio inmediatamente después, enfatizó «en la profunda amistad que existe entre Francia y Estados Unidos». Alemania, también integrante del Consejo de Seguridad, se mostró aún más flexible que Francia. El canciller Gerhard Schröder indicó que el traspaso del gobierno iraquí a los iraquíes se haría «lo más rápido posible», sin precisar fecha.
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