6 de enero 2006 - 00:00

Sharon mejora pero continúa grave

Ehud Olmert, primer ministro interino de Israel, junto a Ariel Sharon en una foto de archivo (arriba). La prensa árabe e israelí reflejó la inquietud internacional por futuro político de Medio Oriente (abajo).
Ehud Olmert, primer ministro interino de Israel, junto a Ariel Sharon en una foto de archivo (arriba). La prensa árabe e israelí reflejó la inquietud internacional por futuro político de Medio Oriente (abajo).
El estado de salud del primer ministro israelí Ariel Sharon es grave pero estable, declararon el viernes portavoces del hospital Haddasah de Jerusalén, donde fue sometido a una nueva operación para detener una hemorragia cerebral.
   
Según informó a la prensa Shlomo Moryussef, ha habido una mejoría significativa con respecto a los escáneres precedentes, aunque su estado es todavía "crítico", después de una operación que duró unas cinco horas.
   
"Pese a esta mejoría que en nuestro punto de vista es significativa, el estado del primer ministro es grave pero estable", declaró el portavoz, afirmando que la presión intracraneal del primer ministro era "normal" en estos momentos.
   
El primer ministro de Israel Ariel Sharon fue trasladado de urgencia el viernes a la sala de cirugía, donde los médicos trataban de detener una nueva hemorragia cerebral.
   
El director del hospital Hadassah de Jerusalén, en el que Sharon se encontraba en estado de coma inducido y asistido por un respirador mecánico, dijo que una nueva tomografía había revelado la hemorragia y el aumento de la presión en el cerebro del líder de 77 años.
   
"Se decidió llevar al primer ministro a la sala de operaciones para enfrentar estas cuestiones, para detener la hemorragia y reducir la presión en el cráneo", dijo el doctor Shlomo Mor-Yosef a los reporteros.
   
"El procedimiento está en curso y cuando termine, les daremos más información", dijo.
   
En septiembre del año pasado, Sharon elevó las esperanzas de paz cuando retiró a los colonos y las tropas israelíes de Gaza para terminar 38 años de autoridad militar en el territorio.
   
Si el líder muere o queda incapacitado, se crearía un enorme vacío en la política israelí y en el proceso de paz de Oriente Medio.
   
Sharon, rechazado desde hace mucho tiempo en el mundo árabe, pero cada vez más considerado como un impulsor de la paz en Occidente, sufrió el derrame cerebral justo cuando la política israelí se encuentra en un momento crucial.
   
El mandatario estaba luchando por la reelección bajo la promesa de terminar el conflicto con los palestinos.
   
El jueves, los cirujanos dijeron que detuvieron una primera hemorragia cerebral de Sharon tras una operación de siete horas, y que intentarían sacarlo del estado de coma tan pronto como el sábado.
   
Los expertos médicos dijeron que si Sharon sobrevive, sus facultades podrían quedar seriamente limitadas, por lo que sería imposible que retome sus tareas.

Su segundo, Ehud Olmert, fue nombrado el miércoles primer ministro en funciones, después de la descompensación de Sharon.
   
"Esta es la forma más mortal e incapacitante de derrame que enfrentamos", dijo a Reuters el doctor Stephan Mayer, profesor adjunto de neurología y neurocirugía del Centro Médico de la Universidad de Columbia en Nueva York, en una entrevista telefónica.
   
Pero los médicos de Sharon advirtieron que no se deberían apresurar las conclusiones antes de que el mandatario sea reanimado y se puedan evaluar mejor sus capacidades físicas y mentales.
   
"Por algún motivo, todo el mundo está mencionando las cosas menos agradables. El hecho (...) de que sus pupilas responden es una buena señal", dijo Shmuel Shapira, subdirector de Hadassah.

"El hecho es que la presión del cráneo es normal, es una señal muy buena", agregó.
   
"Por lo tanto, cualquier evaluación es irresponsable, las cosas pueden darse de una forma o la otra", dijo al Canal Dos de la televisión israelí.
   
Los analistas políticos dijeron que las elecciones que Israel celebrará el 28 de marzo, que según las previsiones Sharon ganaría al frente de su nuevo partido de centro Kadima, se convertirían en una carrera de final abierto sin él.
   
Una gran parte de la popularidad de Sharon entre los israelíes se deriva de la creencia en que él puede tomar medidas audaces que otros no lograrían, dado su perfil de típico "halcón" de la política de Israel.
   
Pero dos sondeos de opinión publicados el viernes en los diarios sugirieron que bajo Olmert, Kadima igualmente ganaría alrededor de 40 de los 120 asientos del parlamento, bastante más que el Likud -el partido derechista que Sharon abandonó recientemente- y que el Laborismo de centroizquierda.
   

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