Sigue el caos en aeropuertos de Brasil durante las fiestas

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Numerosos vuelos siguen sufriendo retrasos en los aeropuertos de Brasil y los pasajeros se ven sometidos a largas horas de espera, sin saber si conseguirían llegar a destino antes de Nochebuena.

Medios de prensa señalaban al mediodía 17 atrasos -de dos horas y media de promedio- en los despegues del aeropuerto Dom Jobim de Rio de Janeiro; mientras en Guarulhos, Sao Paulo, había 38 vuelos demorados; en Brasilia, los pasajeros tardaban media hora en registrar sus equipajes, y un vuelo que debía partir el sábado a las 23 hacia Porto Velho (oeste) seguía sin previsión de despegue.

Según testimonios telefónicos, la situación es caótica en las salas de embarque de varios aeropuertos, a las cuales la prensa no tiene acceso, donde familias enteras se vieron obligadas a pernoctar en el suelo y permanecen en la incertidumbre.

La policía reforzó su despliegue en varias terminales, para evitar incidentes y agresiones contra personal de atención al público, principalmente de la aerolínea TAM, la más afectada por los atrasos, que se vio obligada suspender sus ventas de pasajes desde el viernes hasta este domingo.

El presidente Luiz Inacio Lula da Silva atribuyó el sábado los problemas a "empresas que hicieron overbooking (sobreventa), vendiendo pasajes que no podían vender".

El gobierno colocó el viernes aviones de la Fuerza Aérea a disposición de las compañías, para descongestionar los aeropuertos.

Los medios informaron que el sábado los pilotos de un avión de TAM que debía ir de Sao Paulo a Fortaleza (nordeste) se negaron a despegar, alegando el exceso de horas trabajadas en los últimos días, pero los pasajeros rehusaron salir del aparato hasta que llegó una nueva tripulación.

La TAM, líder del mercado nacional (con un 45% de los vuelos), emitió el domingo un comunicado en el que asegura que todos sus equipos están trabajando a pleno y que los problemas se debieron a factores climáticos o al mantenimiento indispensable de algunos aviones.

Esta última fase de la crisis empezó hace cinco días, y tuvo "un viernes negro" el día 22.

Pero el sector aéreo brasileño enfrenta desde hace más de dos meses situaciones de una gravedad sin precedentes.

Todo empezó el 29 de septiembre con el peor accidente de la historia del país, en el cual perdieron la vida 154 personas, cuando un avión Legacy chocó con un Boeing de la compañía Gol, que se vino a pique en plena selva amazónica.

Los controladores se negaron luego a trabajar por encima de las horas reglamentarias, creando un congestionamiento de los aeropuertos y evidenciando debilidades en el sistema de vigilancia de los cielos.

El 5 de diciembre se vivieron nuevos momentos de caos a causa de una falla en el sistema de comunicación del control del tráfico aéreo.

Los controladores reclaman además transferir el control aéreo al sector civil, lo cual les permitiría una mejora de sus condiciones de vida.

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