24 de septiembre 2004 - 00:00

Sigue incertidumbre por rehenes en Irak

Familiares de Kenneth Bigley, el británico cautivo en Irak, volvieron ayer a suplicar por su vida. Sin embargo, las perspectivas son sombrías.
Familiares de Kenneth Bigley, el británico cautivo en Irak, volvieron ayer a suplicar por su vida. Sin embargo, las perspectivas son sombrías.
Bagdad (AFP, EFE, ANSA, Reuters) - La crisis de los rehenes en Irak se agravó ayer con un nuevo anuncio, aún no confirmado, de la decapitación de dos voluntarias italianas y los desesperados llamamientos de la familia del británico Kenneth Bigley para su liberación, al tiempo que el gobierno de Tony Blair subrayaba que no habrá ningún tipo de negociación con los terroristas.

Otro grupo integrista islámico, Ansar al Zawahiri (« seguidores de Zahahiri»), el mismo que reivindicó el 10 de setiembre su secuestro, aseguró que decapitó «a cuchillo y sin piedad» a las dos trabajadoras humanitarias Simona Pari y Simona Torreta, aunque la versión fue calificada por el gobierno de Silvio Berlusconi como «terrorismo mediático». Las autoridades italianas multiplican gestiones para determinar la suerte de las mujeres y, de ser posible, lograr su liberación, pero también asegura que no negociará con sus captores.

Ambas, de 29 años, fueron secuestradas -junto con dos colegas iraquíes- el 7 de setiembre por un grupo comando con uniformes militares en la sede de la organización no gubernamental Un Puente para Bagdad, en el centro de esa ciudad.

En medio de la creciente angustia de las familias de las voluntarias pacifistas y de toda Italia, el portavoz del Consejo de los Ulemas (religiosos sunnitas) dijo ayer en Bagdad que considera que ambas aún pueden estar vivas. «Personalmente, no pienso que hayan matado a las dos rehenes; el comunicado no da ninguna prueba, y el anuncio de un próximo video no puede constituir una prueba», dijo Mouthanna Hareth al Dhari.

En tanto, ante la insistencia de Londres en no negociar con los terroristas y la intransigencia de los secuestradores, que ya mataron a dos estadounidenses y exigen la liberación de todas las mujeres presas, la vida del rehén británico Kenneth Bigley pendía ayer de un hilo.

Su esposa y su hijo lanzaron ayer llamados apremiantes a sus secuestradores para que lo liberen, y Londres reiteró que no habrá negociación con terroristas.

Al día siguiente de una súplica conmovedora del rehén al primer ministro británico, Tony Blair, difundida la noche del miércoles en una página de Internet islamista, la esposa tailandesa del ingeniero rogó a los secuestradores que tengan piedad.

• Súplica

«Ruego por su misericordia y les suplico que lo liberen para que pueda estar de nuevo con él y pueda reunirse con su familia en Inglaterra», declaró Sombat Bigley, su esposa desde hace siete años, en una declaración divulgada y traducida del tailandés por la Cancillería británica. «Mi esposo Ken es un hombre normal, trabajador, que ama a su familia y quería ayudar a la población de Irak, país en el que hizo numerosos amigos», prosiguió.

El hermano del rehén, Paul Bigley, no ocultó su ira hacia los estadounidenses, a los que acusó de haber «saboteado» las iniciativas de las autoridades iraquíes. «Veíamos un poco de luz en un largo túnel frío y repugnante.Ahora, esto ha sido saboteado», declaró.


«¿Es un gobierno títere o es que los estadounidenses cambian otra vez las reglas del juego porque les place? ¿Qué pasa? Dejen a los iraquíes gestionar sus propios asuntos», declaró desde Holanda, donde vive.

Bigley es retenido por la organización
Tawhid wal Yihad («Unidad y Guerra Santa») del jordano Abu Mussab al-Zarqaui, hombre de Al-Qaeda en Irak. Ese grupo, que esta semana decapitó a dos estadounidenses, cuenta con unos 1.500 combatientes, según un informe de los servicios secretos iraquíes.

Una fuente cercana al primer ministro iraquí,
Iyad Allawi, confirmó ayer la existencia de este informe, citado por la prensa de Bagdad.

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