Silicon Valley y grandes empresas se rebelan contra la política migratoria de Trump
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"Construir puentes y no muros con México", declaró el Ceo de Starbucks, Howard Schultz
Starbucks anunció que empleará a quienes huyen de las guerras, de persecuciones y de discriminaciones en los países donde está presente el grupo.
En Estados Unidos, Starbucks comenzará por contratar a refugiados que han trabajado para el ejército estadounidense, por ejemplo como intérpretes.
Schultz, cercano al partido Demócrata, indicó que Starbucks está en contacto con los empleados afectados por el decreto presidencial que establece severas restricciones al ingreso a territorio estadounidense y "verificaciones extremas" contra ciudadanos de Siria, Libia, Sudán, Irán, Irak, Somalia y Yemen.
"Les escribo hoy con una profunda preocupación, el corazón encogido y una decidida promesa", dice el presidente de Starbucks en un correo dirigido a sus empleados y que fue subido a internet.
"Vivimos tiempos sin precedentes, en los que somos testigos de que la consciencia de nuestro país y la promesa del sueño americano se ha puesto en duda", agregó Schultz, quien afirma que la cadena de cafés quiere servir a sus clientes igualmente "en un país cristiano o un país musulmán".
"Construir puentes y no muros con México", declaró, en referencia la barrera que Trump quiere erigir en la frontera con México. Starbucks es propietario de 600 cafés y emplea a 7.000 personas en México donde, dijo, seguirá invirtiendo.
Por su parte, Airbnb ha propuesto dar alojamiento gratuito a personas afectadas por el decreto. "Airbnb proporciona un alojamiento gratuito a los refugiados y a toda persona a la que se prohíbe ingresar a Estados Unidos", indicó en Twitter Brian Chesky, presidente de la empresa.
"Póngase en contacto conmigo si usted necesita alojamiento", concluye. El grupo busca recurrir a su programa de desastres naturales, que prevé que los huéspedes ofrezcan alojamiento a personas desplazadas.
Por su lado Lyft, servicio de reserva de autos sin chófer -uno de cuyos accionistas es General Motors- prometió dar un millón de dólares a la organización de defensa de derechos cívicos American Civil Liberties Union (ACLU), que ha atacado ante la justicia estas restricciones a la inmigración.
Su competidor Uber, muy criticado la víspera en las redes sociales por su tibia reacción inicial, se comprometió a ayudar a los chóferes afectados, mientras que Elon Musk, presidente de Tesla, pidió a los abonados a su cuenta Twitter que le hicieran sugerencias sobre las posibles enmiendas al decreto migratorio.
La preocupación, que ya se extendió el sábado entre los gigantes de la Silicon Valley ha llegado ahora a los directivos de las multinacionales ubicados en la costa Este.
Jeffrey Immelt, presidente de General Electric, que tiene a muchos de sus empleados afectados, afirmó que éstos "son importantes para nuestro éxito".
Por su lado el banco JPMorgan Chase empezó a examinar con sus trabajadores que poseen visados cómo se los puede ayudar, y su presidente Jamie Dimon les aseguró que pueden contar con su apoyo "inquebrantable".
El banco de inversión Goldman Sachs se unió este lunes a la ola de críticas contra el decreto del presidente Donald Trump de prohibir la entrada a Estados Unidos a ciudadanos de siete países musulmanes.
"No apoyamos esta medida", manifestó el director general de la institución, Lloyd Blankfein, en un mensaje de audio interno del que la AFP obtuvo el texto.




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