Sobrevivió a tiroteo el principal candidato a reemplazar a Arafat
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Mahmud Abbas, el nuevo hombre fuerte palestino, poco después de quedar ayer en medio de un tiroteo y de ser evacuado por sus guardaespaldas en Gaza.
«Ni Abbas, ni Dahlan. Son agentes de los norteamericanos», corearon contra los dos políticos. Esta versión aportada por testigos fortaleció la hipótesis de un atentado. Los militantes, de filiación hasta ahora desconocida, apoyaron con gritos la continuidad de la lucha armada contra Israel.
«No veo un objetivo político o personal en lo sucedido. Hubo un enfrentamiento entre hombres armados que comenzaron a disparar al aire», explicó Abbas a la televisión palestina intentando minimizar los hechos.
Este tiroteo, que provocó escenas de pánico ya que había más de 1.000 personas presentes en el lugar, muestra las primeras dificultades de la transición política palestina, que los dirigentes se esfuerzan en hacer lo más pacífica posible.
El tiroteo se produjo el mismo día que se anunció que las elecciones palestinas para encontrar un sucesor de Arafat se celebrarán el próximo 9 de enero. También ayer responsables palestinos anunciaron que Abbas, de 69 años, había sido nombrado candidato presidencial de Al Fatah.
De esta forma, este dirigente palestino se convierte en el que más poder concentra en la nueva autoridad interina, a pesar del carisma y entusiasmo escasos que despierta entre la población.
Hasta el momento, sólo el líder de Al Fatah en Cisjordania, el muy popular Marwan Bargouthi, actualmente encarcelado en una prisión israelí por cargos de terrorismo, había mostrado su interés en presentarse a estas elecciones.
El Movimiento de Resistencia Islámica ( Hamas), que podría presentar candidatos con buenas posibilidades, dijo que intervendrá en los comicios sólo en caso de que éstos no sean sólo presidenciales sino también legislativos.
Además, poniendo un escollo en la transición, aseguró que no acatará los pedidos de tregua a no ser que Israel modifique su política hacia los palestinos.
Abbas, que goza del visto bueno de Estados Unidos y ya se reunió en diversas ocasiones con responsables israelíes, es conocido por su moderación y su rechazo a la «intifada» ( levantamiento) debido a las dramáticas consecuencias que provocó en el pueblo palestino.
Los comicios palestinos deben tener lugar en un plazo máximo de 60 días, a contar desde la muerte de Arafat. Para que estas elecciones se celebren de forma «justa y democrática», los dirigentes palestinos pidieron que el ejército israelí se retire de las ciudades de Cisjordania y facilite el voto de los cerca de 250.000 palestinos que viven en Jerusalén oriental, territorio ocupado y anexado. Estos ciudadanos pudieron votar en las últimas elecciones palestinas en 1996.
Aunque el canciller israelí, Silvam Shalom, afirmó que se opondrá a que los palestinos que viven en Jerusalén acudan a votar, más conciliador, el primer ministro Ariel Sharon no descartó esa posibilidad.




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