Moscú (Reuters, EFE) - El 50º aniversario de la muerte de Josef Stalin genera opiniones encontradas en Rusia. Según una encuesta del Fondo de Opinión Pública, 37% de los rusos tiene una imagen positiva del dictador, 29% guarda un mal concepto y 34% no sabe qué contestar.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Sin embargo, casi todos los rusos con algunos años encima se acuerdan dónde estaban el 5 de marzo de 1953, cuando se conoció la noticia de que había muerto «el hombre de hierro», que gobernó la Unión Soviética desde la muerte del padre de la revolución bolchevique, Vladimir Lenin, en 1924, hasta su propia muerte, el 5 de marzo de 1953. Sus casi 30 años de férreo régimen estuvieron marcados por depuraciones masivas, arrestos arbitrarios realizados por la policía secreta, ejecuciones y deportaciones.
Pero algunos parecen no aceptar las atrocidades cometidas en la Unión Soviética durante aquellos tiempos. «Fue el mejor estadista, no sólo del siglo XX, sino de toda la historia de Rusia», dijo el líder del Partido Comunista, Gennady Zyuganov. El medio siglo transcurrido desde la muerte de Stalin tampoco pudo acallar la polémica en torno de las causas de su fallecimiento. Los primeros rumores atribuyeron el deceso a causas naturales, luego cobró fuerza la hipótesis de un malintencionado tratamiento médico y, finalmente, la versión de un envenenamiento.
La única persona capaz de asesinar a Stalin habría sido el sanguinario jefe de los servicios secretos, Lavrenti Beria, quien podía estar interesado en adelantar su muerte y acelerar el reparto de poder. Diversas fuentes y documentos indican que Stalin estaba preparando la eliminación de Beria, verdugo de millones de soviéticos asesinados en las purgas que se sucedieron desde 1937 prácticamente hasta 1953.
Dejá tu comentario