Suecia llega a las elecciones generales con una definición abierta entre la oposición de centroizquierda y el bloque de derecha que encabeza el primer ministro Ulf Kristersson. Los últimos sondeos muestran una diferencia reducida entre ambos espacios, después de que la ventaja que tenía la oposición durante buena parte de la campaña se achicara.
Suecia elige Gobierno en unas elecciones muy disputadas
La oposición de centroizquierda partió como favorita, pero el oficialismo recortó la diferencia en las últimas semanas y dejó el resultado abierto.
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Suecia define en las urnas un nuevo rumbo político.
La elección tendrá como principal protagonista a los socialdemócratas, liderados por Magdalena Andersson, que buscan recuperar el Gobierno. Del otro lado, Kristersson aspira a continuar al frente del Ejecutivo y cuenta con el respaldo parlamentario de los Demócratas de Suecia (SD), una fuerza de derecha antiinmigración.
El oficialismo está integrado por los Moderados, los Demócratas Cristianos y los Liberales, mientras que los Demócratas de Suecia funcionan como su principal aliado parlamentario. El espacio de centroizquierda reúne a los socialdemócratas, los Verdes, el Partido de la Izquierda y el Partido del Centro.
Las alianzas que definirán el Gobierno
Uno de los puntos centrales de la votación será el futuro papel de los Demócratas de Suecia. El partido respaldó al Gobierno durante la actual legislatura y ahora busca formar parte de un eventual Ejecutivo de derecha. Kristersson también planteó la posibilidad de avanzar hacia un Gobierno mayoritario que incluya a esa fuerza.
La oposición, en cambio, advierte sobre las consecuencias de darle un lugar formal en el Gobierno a un partido que mantiene una postura especialmente dura en materia de inmigración. Andersson sostiene que la discusión no pasa solamente por quién ocupará el cargo de primer ministro, sino también por la influencia que tendrá esa fuerza sobre áreas como la defensa, la educación, la cultura y las finanzas.
Los dos grandes bloques también presentan diferencias sobre el rumbo económico y social del país. La centroizquierda propone reforzar el Estado de bienestar y aumentar el gasto público, mientras que la derecha pone el foco en la seguridad, la reducción de impuestos y una política migratoria más restrictiva. A la vez, ambos sectores coinciden en algunas prioridades, como el fortalecimiento de la defensa y el respaldo a Ucrania.
La conformación del próximo Gobierno podría depender no solo de cuál bloque obtiene más votos, sino también de su capacidad para alcanzar acuerdos parlamentarios. Una victoria de la derecha facilitaría la continuidad de Kristersson, mientras que un triunfo de la oposición podría abrir negociaciones entre los partidos de centroizquierda para definir una nueva coalición.
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