Nueva York (ANSA, LF) - En un intento de evitar que se repitan ataques suicidas como los del 7 de julio en Londres, una entidad que nuclea a jefes de policía de Estados Unidos y varios países del mundo recomendó disparar a matar y no sólo para neutralizar a los sospechosos, informó ayer «The Washington Post».
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Según el diario, la Asociación Internacional de Jefes de Policía aprobó nuevas reglas que permitirán que los agentes de seguridad disparen a la cabeza de los sospechosos de ser atacantes suicidas.
Un comportamiento más agresivo de parte de la policía para impedir acciones kamikazes fue aprobado el 8 de julio, al día siguiente de los ataques suicidas en Londres y dos semanas antes de que por error la policía británica matara a un electricista brasileño, Jean Charles de Menezes, que le parecía sospechoso.
El argumento para justificar la decisión de disparar a la cabeza de un sospechoso es que es la única manera de evitar que el aspirante a hombre bomba detone los explosivos que lleva consigo.
La organización policial internacional (a la que pertenecen 20 mil personas de 89 países) realizó una guía detallada para tratar con aspirantesa terroristas suicidas. Allí se recomienda que si un oficial necesita utilizar la fuerza letal para frenar a alguien que se encuadra dentro del perfil amenazante, «deberá dispararle a la cabeza».
La versión periodística indicó que, para disparar contra un presunto kamikaze, deben presentarse varias «anomalías». Entre ellas, el sospechoso debe vestir un sobretodo o una campera abrigada en épocas en que la temperatura no lo justifique, o llevar una maleta o una mochila de la cual sobresalgan hilos o cables eléctricos.
También son consideradas sospechosas las personas que se muestren muy nerviosas, suden en abundancia o traten de evitar ser vistas por la policía, agregó la información, como también las que presenten quemaduras -en general de ácidoen su ropa, manos o piernas.
La policía estadounidense ya estaba autorizada a utilizar la «fuerza mortal» en caso de que vidas inocentes estuvieran en peligro inminente. Pero desde los atentados del 11 de setiembre de 2001, la definición de «peligro inminente» cambió, llevando a las fuerzas a repensar las reglas de acción, dijo el «Post».