17 de mayo 2006 - 00:00

Suman 133 muertos en San Pablo. Negocian una tregua

El líder narcoMarcosCamacho,«Marcola»,según una delas pocas fotosque existen deél (izquierda). Losoperativospoliciales parafrenar laofensivaviolentacontinuaronayer en SanPablo (derecha).
El líder narco Marcos Camacho, «Marcola», según una de las pocas fotos que existen de él (izquierda). Los operativos policiales para frenar la ofensiva violenta continuaron ayer en San Pablo (derecha).
San Pablo (AFP, ANSA, EFE, Reuters, diarios locales) -Después de haber dejado 133 muertos, el violento levantamiento armado del narcotráfico paulista parecía ceder ayer. Con todo, la aparente normalización provocó fuerte polémica, debido a revelaciones de la prensa local de que se logró mediante una negociación entre las autoridades y los mafiosos.

La noticia del supuesto entendimiento generó indignación y fue respondida por el gobierno estadual. «San Pablo no acepta el crimen y no hubo diálogo con sus líderes para ningún acuerdo», dijo el gobernador del estado, Cláudio Lembo.

Según el funcionario, la policíade San Pablo «venció» al crimen porque «actuó con tranquilidad», luego de cuatro días en los que grupos de narcotraficantes lanzaron centenares de ataques a blancos policiales y civiles en todo el estado.

  • Desmentida policial

  • El jefe de la policía civil de San Pablo, comisario Marco Antonio Desgualdo, también negó un pacto. «No hubo acuerdo. No hacemos acuerdos, ésa es nuestra forma de actuar, y no se puede hacer acuerdo con bandidos», dijo en una conferencia de prensa.

    «Sabemos que hay rumores sobre un acuerdo, pero todo acabó por la represión», agregó.

    Entre esas reivindicaciones figuraban mayor número de visitas íntimas y de abogados, y la instalación de televisores de plasma para ver los partidos de Brasil en el Mundial de Alemania, según consignó la prensa.

    Pese a las desmentidas, el comandante general de la policía militar paulista, coronel Elizeu Eclair Teixeira Borges, admitió que el domingo se produjo «una conversación» con el líder de los narcos, indicó «Folha» en su versión de Internet.

    La prensa insistió en que las autoridades negociaron una «tregua» con los jefes encarcelados del Primer Comando de la Capital (PCC), la facción que controla 90% del narcotráfico de San Pablo y que ordenó los ataques para evitar el traslado de sus líderes a cárceles de máxima seguridad. Según esas informaciones, jefes encarcelados del PCC «ordenaron» el cese de la violencia y de los motines que estallaron en decenas de cárceles, tras haber « negociado» una serie de reivindicaciones.

  • Ordenes telefónicas

    «Por teléfono celular, líderes de la facción criminal ordenaron a presos y miembros del PCC de fuera de las cárceles que interrumpieran la ola de violencia», escribió «Folha de Sao Paulo». Por otra parte, «O Estado de S. Paulo» aseguró que la orden de tregua «fue dada tras una larga conversación entre el jefe del PCC, Marcos Williams Herbas Camacho, alias ' Marcola', con tres representantes del gobierno».

    La oleada de violencia comenzó a ceder el lunes a la noche. Los ataques del lunes habían dejado sin transporte público a 5,5 millones de personas, sin clases a las escuelas públicas y privadas, y convirtieron a la ciudad de San Pablo en un caos.

    Sin embargo, los ataques del PCC no cesaron del todo y dejaron otros 33 atacantes muertos, así como 24 presos.

    Desde que el PCC lanzó su ofensiva el viernes, 115 personas murieron en atentados y enfrentamientos en todo el estado. A esa cifra se sumaron ayer 18 presos encontrados muertos al cesar la ola de rebeliones en 73 de las 144 cárceles del estado, según informes oficiales. El total de agresiones entre el viernes y ayer fue de 251, entre las que se contabilizan 80 autobuses incendiados y 15 agencias bancarias atacadas a balazos o con cocteles molotov.

    La situación en la ciudad tendía ayer a normalizarse, aunque muchos colegios y universidades suspendieron nuevamente las clases por precaución y el comercio abrió más tarde que lo habitual. Paralelamente, los colectivos volvieron a circular normalmente, aunque el movimiento de público fue menor que el de un día normal.
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