París - Poco después de ser los primeros en condenar los éxitos electorales de la extrema derecha en Austria y en Italia, los franceses son el nuevo foco de alerta ante auge del racismo y la xenofobia desde que el domingo el líder del Frente Nacional, Jean-Marie Le Pen, lograra pasar a la segunda ronda de las elecciones presidenciales desplazando al primer ministro socialista Lionel Jospin.
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Ayer Francia intentaba digerir el éxito de Le Pen, un hombre que, aunque no es nuevo en el panorama político francés, logró posicionarse con el candidato antisistema. El Frente Nacional (FN) fue creado en 1972 y desde entonces propone expulsar a los extranjeros, implantar la preferencia nacional para todos los puestos de trabajo, terminar con la libre circulación europea de personas y de mercancías, restablecer la pena de muerte e incluso romper con la Unión Europea e instituciones internacionales como la Organización Mundial de Comercio.
La plataforma fue respaldada ayer por casi uno de cada cinco votantes, si se considera el aporte de 2,38% que obtuvo Bruno Mégret, un político escindido de las filas del FN. En tanto, se resalta que casi tres de cada diez electores están tan desencantados con la política que prefirieron no ejercer su derecho al sufragio.
Los analistas coinciden en señalar que el fundador del FN se benefició de una campaña electoral centrada en uno de sus temas preferidos: el de la inseguridad en Francia, que crece sobre todo en los barrios de la periferia de las grandes ciudades, donde se instalaron y siguen haciéndolo los inmigrantes que llegan desde el norte de Africa o Medio Oriente.
•Doble filo
Centrar el debate político en la inseguridad fue la clave del triunfo electoral de los neogaullistas -un triunfo que por lo demás no fue muy brillante-, pero es al mismo tiempo un arma de doble filo para el presidente Jacques Chirac. Aunque se descarta una aplastante victoria del presidente en el segundo turno del 5 de mayo -por ahora las encuestas prevén que se impondrá con más de 75% de los votos e incluso con 80%-, ya muchos señalan que Le Pen podría obtener un resultado más que digno.
Ocurre que el voto por el Frente Nacional no es admitido por la mitad de sus electores a la hora de responder las encuestas. Así, la semana pasada, los institutos de sondeos multiplicaron por dos 7% de intención de voto que surgía de sus estudios, poniendo a Le Pen en la posición de tercer hombre de la campaña electoral justo detrás de Lionel Jospin. Aun así, como resulta obvio hoy, subestimaron su popularidad.
•Sorpresas
Pero si bien la reelección de Chirac parece asegurada en este escenario, el auge del Frente Nacional puede seguir deparando sorpresas. Ese partido, que se impuso en muchas ciudades medianas y pueblos del interior de Francia, podría cosechar nuevamente un importante caudal de votos en las elecciones legislativas del 9 y del 16 de junio. Y por otra parte, si a Jospin también le jugó en contra la atomización de una izquierda que él había unido para ganar las elecciones legislativas de 1997, la reacción de estupor por el resultado obtenido por Le Pen, que se evidencia por la multiplicación de manifestaciones en toda Francia para rechazar la xenofobia, parece volver ahora a reagruparla.
Con una gran cantidad de franceses que ayer se lamentaban de no haber ido a votar por Jospin, la agrupación de Chirac teme ahora que las legislativas resulten en una nueva cohabitación entre centroderecha e izquierda como la que unió al RPR (Reunión para la República) con el Partido Socialista durante los últimos cinco años.
Y es que hay que tener también en cuenta que en las elecciones del domingo, en las que los socialistas se quedaron por primera vez desde 1969 fuera de un ballottage y en las que el Partido Comunista quedó por debajo de 5% -Robert Hue sólo obtuvo 3,44% de los votos-, la extrema izquierda reunió en realidad más de 10% de los votos.
Si se analiza el resultado global de la izquierda en estas elecciones, en sus versiones moderadas y extremas, resulta que no perdió electores respecto de escrutinios anteriores, mientras la centroderecha perdió entre cinco y diez puntos. La cuestión está, como señala la prensa, en que 44% de los franceses no se sentirá representado en la segunda vuelta electoral y podría buscar revancha en las legislativas.
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