3 de junio 2003 - 00:00

También Blair complicado por armas químicas

Londres - Nada haría más feliz a Tony Blair que el descubrimiento en Irak de un importante arsenal de armas químicas o biológicas. Porque, dentro y fuera de casa, el primer ministro británico cada vez es objeto de más encendidas críticas por haber embarcado al Reino Unido en una guerra que en estos momentos muchos consideran que no estaba justificada, al no haberse encontrado en Irak armas de destrucción masiva.

Blair no sólo es cuestionado por dos ex ministros de su gabinete y varios de sus compañeros de filas sino que, incluso, tuvo que soportar el fuerte tirón de orejas público que el sábado le dispensó el ministro de Exteriores alemán, Joschka Fischer.


«Le he dejado muy claro que si no hay armas de destrucción masiva entonces él, Tony Blair, debe admitir que ha hecho un mal uso de los informes de los Servicios de Inteligencia y que ha manipulado a la opinión pública mundial», señalaba categórico Fischer en la rueda de prensa que el sábado ofreció en San Petersburgo.

Poco antes, durante la cita que reunió a 40 líderes mundiales en la celebración del 300 aniversario de la creación de esa ciudad, el jefe de la diplomacia alemana fue visto (y grabado por un equipo de televisión ruso) hablando airadamente al primer ministro británico, que aguantaba el temporal sonriendo nerviosamente.

Y eso no es todo. Claire Short, la ex ministra de Cooperación Internacional que recientemente dimitió de su cargo en protesta por la participación del Reino Unido en la guerra contra el régimen de Bagdad, también lanzó toda su artillería pesada contra Blair, acusándole igualmente de haber engañado a la opinión pública.


•Engaño

«He llegado a la conclusión de que ya tomó en agosto la decisión de ir a la guerra y que nos ha engañado a todos. Nos ha manipulado. La sugerencia de que existía el riesgo de que fuéramos atacados a corto plazo con armas de destrucción masiva fue un ejercicio de manipulación», aseguraba Short.

Robin Cook, ex ministro de Exteriores y ex jefe laborista en el Parlamento, cargo este último del que dimitió en protesta por la participación de Gran Bretaña en la guerra contra Irak, también se sumó a la polémica.


En declaraciones a la BBC, Cook calificó de «monumental metida de pata» la decisión del Ejecutivo de ordenar un ataque militar contra el régimen de Bagdad, abogando además por la puesta en marcha de una investigación independiente para aclarar los motivos.

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