También duro Lula con coimas: echa a ministro

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Brasilia (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El ministro brasileño de Minas y Energía, Silas Rondeau, tuvo que dimitir ayer, dos días después de haber sido señalado por la policía federal como sospechoso de recibir sobornos de una empresa constructora implicada en graves fraudes contra el Estado.

La dimisión fue anunciada por la senadora Roseana Sarney, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) -al que pertenece el ex ministro-, quien consideró que «era la mejor solución». También la confirmó el ex presidente y senador José Sarney, padre de la parlamentaria y «padrino político» de Rondeau. «Dijo que tomó esa actitud y lo creemos correcto, ya que tiene el deber de dejar al gobierno en una situación confortable», dijo Sarney.

Rondeau, de 54 años, estaba a la defensiva desde que el pasado fin de semana la prensa local reveló que era sospechoso de haber recibido 50.000 dólares de la constructora Gautama, acusada de haber montado una estructura de sobornos por la que obtuvo contratos con el Estado por más de 68 millones de dólares.

Videos filmados por la policía -y difundidos por la TV nacional- muestran que una directiva de Gautama subió en el ascensor privado del ministro hasta el piso donde está su despacho, donde fue recibida por Ivo Almeida Costa, asesor directo de Rondeau. Ambos se dirigieron luego al despacho del ministro y salieron con las manos vacías, por lo que se presume que el sobre con el dinero le fue entregado al funcionario.

El ahora ex ministro supo de las acusaciones en su contra el lunes, mientras acompañaba al presidente Luiz Inácio Lula da Silva en una visita oficial a Paraguay, donde negó haber participado en ilícitos.

Por este caso, un total de 47 personas, incluyendo a políticos, funcionarios de bancos públicos y asesores ministeriales, fueron detenidas el jueves en la llamada Operación Navaja, que puso bajo sospecha a gobernadores, alcaldes y congresistas oficialistas y opositores, y a varios ministros de Lula.

Se considera así que la presunta coima de 50.000 dólares -una contraprestación a un contrato de 1 millón de dólares para la extensión de la red de distribución eléctrica- es sólo la primera punta visible de un esquema mucho más vasto.

La policía dijo haber detectado las irregularidades en diez de los 27 estados del país, incluso con obras públicas del llamado Programa de Aceleración de Crecimiento (PAC), anunciado por Lula hace solamente cuatro meses. Mediante el PAC, el gobierno prevé inversiones públicas y del sector privado por unos 234.000 millones de dólares hasta 2010, dirigidas a acelerar el crecimiento de la economía nacional.

Rondeau es del PMDB (conservador), el principal partido del Congreso y el aliado más valioso de Lula da Silva. Antes de su salida, el presidente del Partido de los Trabajadores (PT), Ricardo Berzoini, había dicho ayer que «evidentemente, el ministro Silas Rondeau prestó un buen servicio al gobierno desde el punto de vista técnico, pero si hay una acusación, tiene que ser investigada».

La ofensiva del PT contra el PMDB se explica por los resentimientos que provocó la decisión de Lula de restar protagonismo en el gabinete a su propio partido tras la ola de escándalos que éste protagonizó en su primer mandato. Consciente de que los antecedentes le juegan en contra, el mandatario ordenó ir a fondo con las investigaciones y actuó rápidamente al echar a su colaborador: sabe que nuevos escándalos impactarían muy negativamente en su imagen pública, justo cuando más se lo pondera por los buenos resultados económicos que está obteniendo su administración.

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