Caracas (Reuters) - El gobierno venezolano y líderes opositores se lanzaron mutuamente ayer agrias acusaciones de querer provocar violencia en la marcha que hoy exigirá la salida del presidente Hugo Chávez.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El mandatario reiteró que «el gobierno, las Fuerzas Armadas y pueblo están alertas por un golpe de Estado». «Que no se equivoquen, que no piensen que van a atropellarnos», aseveró Chávez. La Guardia Nacional virtualmente militarizó Caracas, sobre todo en las inmediaciones del palacio gubernamental Miraflores.
Partidos y grupos opuestos a Chávez, entre ellos un teniente coronel retirado con más de tres años en el gobierno, advirtieron que serán infiltrados provocadores en la protesta, en la que esperan congregar alrededor de un millón de personas. Carlos Fernández, presidente de Fedecámaras -la mayor patronal del país-advirtió que «si hay violencia, es provocada por el gobierno» y dijo conocer que «van a meter infiltrados». El líder sindical de la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV), Carlos Ortega, del riñón del ex presidente Carlos Andrés Pérez, subrayó que a pesar de «los intentos de intimidar a los manifestantes, no hay fuerza alguna en estos momentos en el país que pueda frenar la indignación que vive la población venezolana». Hace seis meses, en ocasión de una marcha similar y un paro, los opositores derivaron en un golpe de Estado.
Dejá tu comentario