Tensión en el Líbano: tercer día de protestas contra el gobierno
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Es el tercer día de protestas en Beirut
A pesar de la presencia de manifestantes a cientos de metros del Gran Serrallo, diplomáticos y otros visitantes podían llegar al lugar sin demasiadas dificultades, todo bajo la atenta mirada de los militares desplegados.
La mayoría antisiria reiteró su determinación a enfrentar "este golpe de Estado y proteger Líbano".
En los tres días de protesta no se ha registrado ningún incidente en el centro de la ciudad, cuyas tiendas, oficinas y restaurantes prefirieron cerrar.
El movimiento chiita pro sirio Hezbollah es la punta de lanza de esta protesta, en la que participan otras formaciones de oposición, como el movimiento chiita Amal, la Corriente Patriótica Libre del general cristiano Michel Aun y otros partidos libaneses pro-sirios.
La oposición se ha comprometido a mantener su protesta hasta que caiga el gobierno salido de las elecciones de mayo y junio de 2005.
El viernes, cientos de miles de personas se reunieron en el centro de Beirut para pedir la dimisión del gobierno, formado por la mayoría parlamentaria antisiria, a la que acusan de incompetencia e ilegitimidad desde la dimisión a mediados de noviembre de seis ministros pro-sirios.
Por el momento todos los intentos por acercar posturas entre la mayoría y la oposición han fracasado, mientras los países árabes y occidentales expresan abiertamente sus inquietudes sobre la crisis política que vive Líbano.
El secretario general de la Liga Arabe, Amr Mussa, debe llegar durante la tarde a Beirut para tratar de desbloquear la situación. Estará acompañado de tres ministros árabes: uno de Túnez, otro de Bahréin y otro de los Emiratos Árabes Unidos.
El presidente egipcio, Hosni Mubarak, criticó el sábado las manifestaciones, y advirtió que toda injerencia extranjera podría conducir a la "destrucción" del país del cedro.
En Damasco, el ministro sirio de Relaciones Exteriores, Fayçal Mekdad, expresó sin reservas su apoyo a la creación de un "gobierno de unión nacional", lo que reivindica la oposición.
Desde hace varias semanas, Hezbollah, apoyado por Siria e Irán, reclama para él y sus aliados cristianos un mayor espacio dentro del gobierno, del cual cinco ministros chiitas y un sexto pro sirio dimitieron, acusando a la mayoría antisiria de acaparar el poder.
Desde entonces, la legitimidad del gobierno ya no es reconocida ni por el jefe del Estado, Emile Lahud, ni por el presidente del Parlamento, Nabih Berri, ambos vinculados a Siria.



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