Terroristas ya dominan Gaza. Cisma palestino

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El peor escenario de la guerra civil palestina se concretó ayer, cuando los últimos bastiones del partido moderado Al-Fatah en Gaza cayeron en manos de los islamistas de Hamas. El hecho consagra la fractura del régimen autónomo palestino y deja el primero de esos territorios en manos de una fuerza terrorista y respaldada por Siria e Irán. Se temen ahora represalias de Al-Fatah en su bastión cisjordano, lo que podría generalizar la guerra civil. Israel puso a sus fuerzas en alerta.

Ciudad de Gaza (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El último cuartel de seguridad de Gaza, que estaba bajo el control de las fuerzas del partido Al-Fatah, leales al presidente palestino, Mahmud Abbas (Abu Mazen), y el Palacio Presidencial cayeron ayer en manos de los combatientes islamistas de Hamas, que consagraron así su triunfo. De este modo, el conflicto sin tregua, que ya dejó al menos 113 muertos, supone la división de facto de la Autoridad Palestina, con el terrorista Hamas controlando Gaza y el nacionalista moderado y laico Al-Fatah afincado en Cisjordania.

Al cierre de esta edición, los islamistas habían tomado también el Palacio Presidencial. «El último bastión de la corrupción ha caído», anunció la agrupación a través de la radio. Testigos oculares relataron que los combatientes rodearon el edificio y después doblegaron la resistencia de los miembros de Al-Fatah con disparos. El moderado presidente palestino permanecía anoche a salvo en sus oficinas de Cisjordania.

Horas antes, la agrupación terrorista había izado sus banderas en el cuartel general de la Seguridad Preventiva en Gaza -otrora símbolo del poder de Al-Fatah-, en un segundo cuartel general en Rafah y en dos serviciosde inteligencia en la propia ciudad de Gaza y Beith Lahya. En la mayoría de las ocasiones, los rebeldes entraban a los edificios al grito de «Alá es lo más grande». Otros desfilaban por las calles y mostraban las armas confiscadas a Al-Fatah, cuyas fuerzas habían recibido entrenamiento y equipos de Estados Unidos, en un intento por contrarrestar el auge de la organización terrorista.

  • Segunda liberación

    En un comunicado de victoria, un miembro de Hamas, Sami Abu Zuhri, declaró: «Lo que sucedió hoy en los cuarteles de Seguridad Preventiva fue la segunda liberación de la Franja de Gaza, esta vez de los rebaños de colaboradores». Los choques, en los que participaron más de 300 milicianos, duraron varias horas y dejaron al menos 70 heridos, según fuentes médicas.

    El canal de televisión de la agrupación terrorista difundió imágenes en las que se veía a miembros de la Seguridad Preventiva abandonar el edificio con las manos en alto, algunos de ellos en ropa interior. Según indicó el diario «The New York Times», los terroristas ejecutaron a rehenes de Al-Fatah en plena calle.

    Con la conquista de estas posiciones, los milicianos del Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamas) completaron el control de la Franja de Gaza, un paupérrimo territorio de apenas 330 kilómetros cuadrados y un millón y medio de habitantes, después de cinco días de sangrientos combates.

    Fuentes de ambas facciones informaron, además, que miembros de Al-Fatah estaban huyendo por el mar hacia Israel y Egipto, aparentemente en embarcaciones de pesca. El grueso del personal que sirve en esas instalaciones, entre ellos de la Guardia Presidencial, se escaparon en los últimos días ante la ofensiva militar sin precedentes de los islamistas.

    En los encarnizados combates murió uno de los jefes militares de Al-Fatah, Samih al-Madhun, aseguró Hamas, que también anunció la explosión de radios gubernamentales. Los combates durante la jornada se cobraron la vida de al menos 30 palestinos, con lo que suman 113 las muertes desde el inicio de la última oleada de violencia, el 7 de junio.

    Un Abbas vaciado de poder en Gaza (lo mantiene aún en Cisjordania, con lo que la Autoridad Palestina queda, de hecho, fracturada) ordenó disolver el gobierno de unidad y decretó el estado de emergencia ante el caos imperante. La noticia fue anunciada por el secretario general de la presidencia, Tayeb Abdelrahim, desde la Muqata, el cuartel general de la Autoridad Palestina (AP) en Ramallah, en Cisjordania. Abbas decidió «destituir al primer ministro Ismail Haniyeh» (líder del brazo político de Hamas) e instaurar «el estado de emergencia en el conjunto de los territorios».

    El mandatario decidió igualmente organizar elecciones anticipadas, «en cuanto la situaciónlo permita», y «formar un gabinete de emergencia», anunció el funcionario. Al menos en Gaza, no podrá hacer regir todas esas disposiciones.

    Hamas, que demostró una sorprendente organización y capacidad militar, desoyó el comunicado.

    Como réplica, y por segundo día consecutivo, la violencia se extendió también a Cisjordania, donde un grupo de milicianos de Al-Fatah incendió una oficina parlamentaria de Hamas en Naplusa. Además, las fuerzas de seguridad leales a Abbas arrestaron a varias docenas de líderes de Hamas en las ciudades de Ramallah, Jericó y Naplusa.

    En Cisjordania, donde el ejército israelí mantiene presencia, los milicianos de Al-Fatah son más fuertes que los islamistas y los efectivos de los organismos de seguridad, que cuentan con unos 60.000 agentes.

    Mientras tanto, las fuerzas israelíes desplegadas en la frontera con la Franja de Gaza fueron puestas en estado de alerta por temor a un desborde de la violencia interpalestina, informó la televisión pública.
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