23 de septiembre 2004 - 00:00

Tormenta en Haití: los muertos suman 1.013 pero hay 1.200 desaparecidos

El Gobierno haitiano creó una comisión para coordinar la distribución de la ayuda para los damnificados de la tormenta "Jeanne", después de las denuncias de que parte de la asistencia es confiscada por grupos armados.

Al menos 1.013 personas han muerto y 1.200 están desaparecidas a causa de las inundaciones provocadas por "Jeanne", según el balance provisional facilitado el miércoles en Haití por la ONU, que cifra en 918 el número de heridos y en 250.000 el de damnificados.

La comisión creada por el Gobierno y presidida por el ministro del Interior, el ex general Herard Abraham, tendrá como tarea "recibir y coordinar la ayuda nacional e internacional que está llegando para las víctimas de las inundaciones a lo largo de todo el territorio haitiano", precisaron las autoridades en un comunicado.

Según la prensa local, el desorden está caracterizando la distribución de la ayuda humanitaria en Gonaives, la ciudad más castigada por las inundaciones.

En esa ciudad del noroeste de Haití, algunos vecinos han llegado a amenazar con armas de fuego para proveerse de alimentos que, según las denuncias, venden luego en el mercado negro.

Durante todo el miércoles, las autoridades haitianas y las organizaciones internacionales se afanaron por llegar a los núcleos de población más afectados por las inundaciones, para lo que encontraron muchas dificultades porque aún hay carreteras cortadas por derrumbes o corrientes de agua.

Cuatro días después del paso de la tormenta "Jeanne" por Haití, las autoridades siguen encontrando problemas para llevar la ayuda a los afectados.

El portavoz de Protección Civil de Haití, Dieufort Desloges, explicó en una conferencia de prensa que los grupos que trabajan en la zona de la tragedia, que sigue parcialmente inundada, tienen problemas de comunicación y coordinación para hacer llegar la ayuda.

El portavoz de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH), Tousaint Kongo Doudou, expresó su temor de que el saldo de víctimas sea más alto, ya que se espera que aparezcan más cadáveres según bajen las aguas y comiencen las labores de limpieza.

Según dijo el primer ministro, Gérard Latortue, a la emisora de radio "France Info", la mayoría de los desaparecidos pueden ser considerados muertos, e indicó que "Haití no puede salir sola de una catástrofe como ésta".

Debido a las inundaciones, el mayor desafío de las autoridades es hacer llegar la ayuda humanitaria a la zona del desastre, especialmente Gonaives, donde hay más de 600 muertos.

El desbordamiento del río Laquinte tomó por sorpresa a los habitantes de esta ciudad, que estuvo inundada durante horas hasta en un 80 por ciento.

Poco a poco, conforme se van despejando las carreteras de acceso a la ciudad, comienzan a presentarse en la zona efectivos de Médicos Sin Fronteras, Médicos del Mundo, la Organización de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la Organización Panamericana de Salud y la Cruz Roja.

Entre un olor nauseabundo por los animales muertos y ya putrefactos que las aguas han dejado en las cunetas, comienzan a llegar vehículos a Gonaives, donde miles de familias han pasado días enteros subidos a los tejados de sus casas para evitar ser arrollados por las corrientes de agua y lodo.

La MINUSTAH ha conseguido repartir 13.500 litros de agua medicinal entre los damnificados, de los cuales 80.000 han perdido sus casas sólo en la ciudad de Gonaives.

Un empleado del hospital Providence de Gonaives, que la Cruz Roja se afana en rehabilitar tras las inundaciones, indicó que "las morgues están llenas y se encuentran cuerpos arrastrados por las aguas minuto a minuto".

Según un comunicado de Médicos Sin Fronteras, los heridos graves de la ciudad son trasladados a Saint Marc, a dos horas en coche al sur de Gonaives.

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