24 de agosto 2004 - 00:00

Torturas en Irak: Dos informes cuestionan al Pentágono y a Rumsfeld

Dos investigaciones sobre las torturas cometidas por soldados estadounidenses a prisioneros iraquíes en la cárcel de Abu Ghraib de Bagdad, concluyeron que la cúpula política y militar de la Defensa norteamericana es, al menos parcialmente, responsable.

Los resultados coincidentes de las dos investigaciones están por ser oficialmente publicados, pero fueron anticipados hoy por el New York Times y el Washington Post.

Ambos trabajos mencionan al general Ricardo Sanchez, que en la época de los abusos sobre los prisioneros era comandante del contingente militar estadounidense en Irak.

Uno de los informes fue elaborado por un panel independiente, dirigido por el ex secretario de Defensa James Schlesinger. Determinó que el actual secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, y el Estado Mayor Conjunto no llevaron a cabo una correcta supervisación de las confusas políticas de detención en prisiones de Irak, Afganistán y Cuba, dijo la fuente.

La noticia se conoció horas después de que un juez militar norteamericano fallara que Rumsfeld no puede ser forzado a testificar en el juicio sobre las torturas en Abu Ghraib, que se inició ayer en Mannheim, Alemania, con las audiencias preliminares contra cuatro soldados estadounidenses acusados de vejámenes.

Paul Bergrin, abogado de uno de los acusados, el sargento Javal Davis, dijo que Rumsfeld firmó en 2002 las órdenes que autorizaron severos métodos de interrogatorios en todas las prisiones militares norteamericanas, y pidió que se citara a declarar al secretario de Defensa estadounidense.

Sin embargo, el juez del proceso, James Pohl, falló hoy que Bergrin no presentó suficiente evidencia de un vínculo entre los acusados y Rumsfeld como para emitir una orden de citación.

"No veo una conexión entre este grupo y las autoridades en Washington. No digo que no haya un vínculo, pero no se mostró suficiente evidencia", dijo Pohl al abogado de Davis.

Por su parte, el panel investigativo de Schlesinger dijo no haber hallado pruebas de que Rumsfeld o jefes militares hayan ordenado directamente cometer los abusos que escandalizaron al planeta e inflamaron los ánimos del mundo árabe y musulmán.

No obstante, la comisión investigadora criticó la falta de suficientes guardias para vigilar al gran número de detenidos en Abu Ghraib, y la desorganización en la cadena de mando en general.

Un vocero de Human Rights Watch, Reed Brody, dijo que el informe no va lo suficientemente lejos. "Ellos hablan de fallas en la cadena de mando cuando deberían decir quién, en el Pentágono o la comandancia militar, ordenó, aprobó o toleró las torturas".

Siete reservistas de la policía militar estadounidense están acusados de humillar y maltratar a presos en Abu Ghraib, un ex centro de detención.

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