Tragedia en Honduras: incendio en una cárcel dejó más de 350 muertos
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Este es uno de los peores incendios ocurridos en una prisión en Latinoamérica.
"Escuchamos lamentos de la gente que estaba prendida en fuego", relató a reporteros un reo sobreviviente, quien dijo que tenía una mano y varios dedos fracturados. "Reventamos las láminas de arriba para poder salir", agregó.
Honduras, la tercera nación más pobre de América luego de Haití y Nicaragua, tiene la mayor tasa de homicidios del mundo con 82 asesinatos por cada 100.000 habitantes, según Naciones Unidas.
El número de crímenes se ha disparado por la presencia de cárteles de las drogas de México que han extendido sus negocios hacia varias naciones de América Central.
Son frecuentes los ajustes de cuentas entre pandillas o maras que trabajan para los cárteles y a menudo éstos se repiten dentro de las prisiones, que también son escenario de motines.
Autoridades tenían hasta ahora dos hipótesis sobre las causas del incendio: un cortocircuito en el sistema eléctrico o que un prisionero haya prendido fuego a un colchón.
Un funcionario del Ministerio Público que pidió el anonimato dijo que al menos ocho reos declararon que otro preso prendió fuego un colchón.
En tanto, el gerente regional de la estatal Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), Fidel Torres, dijo que el incendio no pudo haberse originado de los cables de baja tensión en el interior del presidio porque estaban en buen estado.
Mientras acongojados familiares esperaban afuera de la cárcel, los cadáveres eran preparados para ser trasladados a Tegucigalpa, donde a médicos forenses les esperaba una ardua tarea debido a la falta de personal y el estado de los cuerpos.
"Vamos a recurrir a la búsqueda de huellas dactilares en los casos que sea posible y a otros recursos como historiales dentales de los reos o si los mismos familiares pueden identificar algún tatuaje o algo particular en su pariente o el mismo uso del ADN", dijo Ferrera.
El Gobierno de Chile anunció el envío de 14 especialistas, entre antropólogos, tanatólogos, peritos forenses y bioquímicos para ayudar a identificar a la víctimas del incendio.
Un integrante del cuerpo de bomberos dijo que debieron llevar equipo hidráulico para expandir metal y lograr así rescatar cuerpos atrapados entre los amasijos en que se convirtieron las celdas debido al fuego.
En medio de una confusión sobre las cifras de fallecidos, medios locales reportaron que entre los muertos y desaparecidos sumaban 402 personas. Los desaparecidos serían reos que escaparon durante el incendio.
El presidente Porfirio Lobo dijo en una cadena nacional que había suspendido de sus cargos a funcionarios encargados del penal de Comayagua y a la administración las cárceles de todo el país para buscar que la investigación sea transparente.
Cientos de personas esperaban con desesperación recibir información sobre sus familiares presos, horas después de haber lanzado piedras contra la policía afuera de la cárcel. Los agentes respondieron con bombas de gas lacrimógeno.
En mayo del 2004 en una cárcel de San Pedro Sula, la segunda mayor ciudad de Honduras, murieron 107 reos, y en el 2003 se registró el deceso de 78 personas en una prisión de la ciudad de La Ceiba.
Las cárceles de Honduras alojan a 12.500 reos, cuando fueron construidas con una capacidad para 6.000.
El director de Human Rights Watch para América, José Miguel Vivanco, dijo que Honduras debe revisar con urgencia su sistema penitenciario.
"Las trágicas muertes de cientos de reos, uno de los peores incidentes de este tipo en la región, es en última instancia resultado de la sobrepoblación y pobres condiciones de la prisión, dos añejos problemas en Honduras", dijo Vivanco en un comunicado.





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