4 de noviembre 2020 - 00:01

Alta tensión anoche y disputas apretadas entre Trump y Biden en estados decisivos

● El presidente exigía que el resultado se conociera en cuestión de horas, manteniendo la amenaza de judicializarlo. ● Su rival demócrata se mostró confiado. ● Más de 100 millones de sufragios emitidos anticipadamente hacían prever una elevada participación. ● La pandemia, con contagios en alza en varios territorios, no disuadió a los ciudadanos. ● El manejo de la crisis sanitaria, el relanzamiento económico, la relación con la Argentina y la región, y el tono de la competencia con China, en juego.

PROTAGONISTAS. Donald Trump y Joseph Biden se mostraron hiperactivos durante la jornada electoral.
PROTAGONISTAS. Donald Trump y Joseph Biden se mostraron hiperactivos durante la jornada electoral.

Washington - Estados Unidos contenía el aliento al cierre de esta edición conforme las urnas iban cerrando en los distintos distritos del país, del este al oeste, sin que todavía emergiera un vencedor claro entre el presidente republicano, Donald Trump, y su rival demócrata, Joseph Biden.

La indefinición mantenía anoche vigentes varias preguntas que inquietaron a la población y a los mercados financieros en los últimos días. ¿Reconocería Trump una eventual derrota si el resultado es demasiado apretado en estados clave? ¿Denunciaría fraude si se viera rezagado en los votos anticipados, 100 millones emitidos en dos tercios por correo? ¿Podría ese escenario o el de una indefinición por problemas con el escrutinio en territorios decisivos dar lugar a manifestaciones y hechos de violencia?

Entre los estados que se esperaba al cierre de esta edición que determinaran el resultado –una mayoría de 270 votos en el Colegio Electoral de 538 miembros– se encontraban Pensilvania, Wisconsin, Michigan, Carolina del Norte, Arizona y Georgia, a la vez que los demócratas esperaban que Biden pudiera amenazar a Trump en estados que alguna vez parecían bastiones republicanos inexpugnables como Ohio, Iowa y Texas.

En Florida, estado crucial que entrega 29 delegados, ambos contendientes disputaban anoche literalmente voto a voto, un escenario que, se temía, podría abrir una disputa legal como ocurrió en 2000 entre George W. Bush y Al Gore.

La pandemia del nuevo coronavirus, que ha matado a más de 231.000 estadounidenses y ha dejado a millones sin trabajo, hizo que la jornada electoral fuera inusual, con autoridades y votantes usando barbijos y personas manteniendo distancia entre sí.

Ese tema fue uno de los dominantes de la campaña, junto a la economía deprimida por la emergencia, el futuro plan de estímulo, la brutalidad policial y el racismo institucionalizado.

La elección definirá también el tono con América Latina y la Argentina, el modo en que se dirimirán las tensiones comerciales con China, el futuro de la cooperación en seguridad con la Unión Europea y el conflicto de Medio Oriente, entre otros tópicos calientes.

Los estadounidenses decidieron asimismo qué partido controlará el Congreso de Estados Unidos durante los próximos dos años. Hoy, el Senado tiene mayoría republicana y la Cámara de Representantes, una demócrata.

Pese al covid-19, los votantes hicieron filas para sufragar en todo el país, sin que se reportaran las irregularidades que algunos habían temido tras una campaña prolongada y marcada por una retórica provocativa en un país profundamente dividido.

En medio de los mencionados temores, Trump mantuvo la pulseada. Cuestionó repetidamente la integridad del escrutinio y afirmó hasta el cansancio que el voto por correo podía ser una fuente de fraude, razón por la cual no se comprometió a una transferencia pacífica del poder en caso de derrota. En esa línea, dijo que sus abogados disputarían cualquier resultado sospechoso en cualquier estado del país, lo que alentó temores a un impasse político.

Sin embargo, la Bolsa de Nueva York cerró con una alza del 2,06% de su índice Dow Jones en previsión de que el escenario de violencia y disputa legal no se concretaría.

Con todo, el jefe de la Casa Blanca argumentó que el resultado debía conocerse anoche mismo. "No hay razón para jugar”, lanzó.

Poco más de 100 millones de estadounidenses votaron por anticipado, ya sea por correo o en persona, según el Proyecto de Elecciones de la Universidad de Florida, una cifra impulsada por las preocupaciones sobre centros abarrotados en medio de la pandemia, así como por un entusiasmo mayor que el habitual en unos comicios descriptos por analistas como una suerte de referéndum sobre la gestión del divisivo mandatario republicano.

Ese total rompió récords y llevó a algunos expertos a predecir las tasas de votación más altas desde 1908 y que el total de sufragantes llegaría a 160 millones de personas frente a los 138 millones de hace cuatro años.

Biden, de 77 años y quien ha enfocado la contienda como un referéndum sobre la gestión de la crisis sanitaria por parte de Trump, prometió esfuerzos renovados para combatir la pandemia, reactivar la economía y salvar la división política de Estados Unidos. El demócrata ha mantenido a lo largo de toda la campaña una ventaja estrecha pero relativamente estable en los sondeos.

El exvicepresidente de Barack Obama recorrió su Pensilvania natal, un estado crucial para la definición, y visitó la casa de su infancia en Scranton. Allí, en una de las paredes, escribió: "De esta casa a la Casa Blanca con la gracia de Dios. Joe Biden, 3-11-2020".

En tanto, Trump, de 74 años, enfatizó el robusto crecimiento de la economía y el empleo récord durante su mandato, al menos hasta el inicio de la pandemia En ese marco, dio ánimo a los suyos durante la jornada, al recordar que las encuestas le daban chances de reunir la mayoría del Colegio Electoral. En 2016 derrotó a la demócrata Hillary Clinton a pesar de haber perdido la elección a nivel nacional por casi 3 millones de votos.

"Creo que vamos a tener una gran noche", vaticinó el magnate inmobiliario durante una aparición en Arlington, estado Virginia, donde agradeció a los trabajadores de su campaña y los instó a esforzarse hasta el final.

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