3 de junio 2020 - 12:36

El Pentágono se desmarca de Trump y rechaza usar militares contra las protestas

El secretario de Defensa, Mark Esper, cuestionó que se invoque la Ley de Insurrección, calificó la muerte de George Floyd como "crimen horrible" y pidió que se admita que Estados Unidos tiene un problema racista.

No es la primera vez que el jefe del Pentágono se desmarca de Trump.

No es la primera vez que el jefe del Pentágono se desmarca de Trump.

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El secretario de Defensa de Estados Unidos, Mark Esper, dijo este miércoles que se opone al uso de una ley que permite movilizar a los militares para frenar la ola de protestas contra el asesinato de George Floyd y la brutalidad policial que sacude al país, desmarcándose del presidente Donald Trump que amenazó con desplegar tropas.

"No apoyo que se use la Ley de Insurrección", indicó Esper en una conferencia de prensa, dos días después de que el presidente Trump indicó que podría desplegar a los militares para sofocar las movilizaciones a lo largo y ancho de Estados Unidos.

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El jefe del Pentágono indicó que las fuerzas militares en activo "sólo deberían ser usadas como un último recurso y sólo en las situaciones más urgentes y graves".

"Siempre he creído y sigo creyendo que la Guardia Nacional es más adecuada para prestar apoyo interno a las autoridades civiles en estas situaciones", dijo Esper, en referencia al contingente de reservistas.

"Digo esto no solo como secretario de Defensa, sino también como antiguo soldado y exmiembro de la Guardia Nacional", agregó el funcionario del gabinete de Trump, en sus primeras declaraciones públicas desde que estallaron las manifestaciones por la brutalidad y racismo policiales.

Por otra parte, el secretario de Defensa, que en otras oportunidades se ha desmarcado del tono belicista de Trump, calificó además a la muerte de George Floyd como "un crimen horrible". "Los agentes en el lugar de los hechos ese día deberían rendir cuentas por este asesinato", afirmó.

"Es una tragedia que vimos repetirse demasiadas veces", subrayó Esper, admitiendo que "el racismo es real" en Estados Unidos y por tanto "todos debemos hacer lo posible por reconocerlo, plantarle cara y erradicarlo".

Casi diez días después del asesinato de George Floyd, un ciudadano negro que fue asfixiado por un policía blanco en Minneapolis, las movilizaciones se mantienen en las grandes ciudades de Estados Unidos como Washington, Nueva York, Houston y Los Ángeles, entre otras, pese al toque de queda decretado después de los disturbios del fin de semana.

Estas movilizaciones alcanzaron una dimensión no vista desde la década de 1960 durante las protestas por los derechos civiles.

Esper también dijo que no sabía que sería parte de un acto, el lunes, junto al presidente Donald Trump en que fuerzas de seguridad despejaron usando la fuerza un parque en las afueras de la Casa Blanca donde se realizaban manifestaciones pacíficas, a fin de que el mandatario pudiera tomarse una fotografía frente a una iglesia sosteniendo una Biblia.

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