Tsipras instó a la Unión Europea a negociar "si desea que Grecia pague"
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Tsipras empezó su vibrante discurso declarándose consciente de las dificultades y responsabilidades que encara.
Tsipras volvió a reiterar que Grecia quiere pagar su deuda, pero no de cualquier manera. Su gobierno, dijo, quiere respetar sus obligaciones hacia el Tratado de Estabilidad europea, pero "la austeridad no forma parte de ese tratado".
En este plano también reiteró, como en muchos otros momentos de su discurso, que "no negociamos nuestra soberanínacional, no negociamos el mandato del pueblo".
Tsipras remarcó que su gobierno carece de mandato popular para prorrogar el programa de austeridad, y, dirigiéndose a sus socios, dijo "Grecia quiere pagar su deuda. Si nuestros socios quieren lo mismo, entonces siéntense a la mesa y discutamos".
"Si nos ponemos de acuerdo de que la austeridad fue desastrosa", continuó, "la solución se alcanzará por medio de negociaciones... la deuda griega llegó al 180% del PBI y así no se la puede pagar", aclaró.
Por lo tanto, explicó que Syriza "pide un programa puente hasta concluir las negociaciones para elaborar conjuntamente un programa de crecimiento".
Una vez acordado ese puente, hizo notar que "ya habrá temas como el de la deuda que puedan negociarse después" dentro de un nuevo contrato entre Grecia y la Unión Europea que "respetará las reglas de la eurozona, pero no incluirá superávit irrealizables que son el otro rostro de la austeridad".
Tras recomendar a Europa "no repetir errores del pasado", Tsipras pasó a detallar diversos aspectos de su plan de gobierno. Estableció como primera prioridad resolver la crisis humanitaria, que será "desde la mañana misma del miércoles nuestra prioridad número uno".
Además, reincorporará al sector público a todos los que hubieran sido ilegalmente despedidos, dijo Tsipras, y agregó que ese sector público será reformado profundamente. Anunció una serie de medidas de austeridad republicana y ciudadana (reducciones de flotas de automotores y aviones, revisión del derecho al auto oficial para los miembros del parlamento, etc.) y también declaró una lucha contra la corrupción y el clientelismo.
El nuevo líder de Grecia informó que se creará un conjunto de medidas especialmente dirigidas a terminar contra la evasión impositiva, y anunció que ya dio instrucciones a la brigada de "delitos financieros para que investigue las listas de grandes depositantes".
En el ámbito de la comunicación social, confirmó que Syriza va a crear una nueva radiodifusión pública y va a generar un nuevo régimen de licencias, transparente".
Agregó que el tema inmigratorio -un aspecto en el que difiere de sus socios conservadores- sería objeto de cuidado especial, y que la primera medida será otorgarle la ciudadanía a todos los hijos en territorio griego de padres inmigrantes.
En cuanto a la situación laboral, dijo que "la competitividad de la economía griega no puede depender de los bajos salarios y la ausencia de derechos". Su gobierno, dijo, promoverá la innovación y la alta tecnología, pero además con ayuda de la Organización Internacional del Trabajo restaurará las convenciones paritarias.
Cerca del final, reiteró que las negociaciones con sus socios de la UE deberán terminar en un acuerdo, porque cuando los objetivos fiscales son muy restrictivos generan deflación y recesión.
Sobre este punto, Tsipras mostró los logros de sus viajes por Europa y los de su ministro de finanzas, Yanis Varoufakis: "necesitamos un programa que no se concentre solo en los déficits, cosa en la que concuerdan nuestros socios de Italia y Francia".
Finalmente, tras un saludo final al gobierno chipriota que comprometió todo su apoyo a Grecia, Tsipras volvió a dirigirse al pueblo griego pero también al gobierno alemán cuando pidió el apoyo de todos los griegos, no solo los que votaron al gobierno, en las negociaciones por el repago del préstamo forzoso que Alemania le impuso a Grecia durante la Segunda Guerra Mundial.
Tsipras habló de "la obligación histórica" de su país de reclamar a Alemania indemnizaciones de guerra y la devolución de un préstamo forzoso, una reivindicación a la que Berlín ya ha respondido negativamente.
"Hay una obligación moral para con nuestro pueblo, la Historia y todos los pueblos europeos que han luchado y han dado su sangre contra el nazismo, una obligación histórica" de reclamar a Alemania "indemnizaciones de guerra y el reembolso del préstamo obligatorio" que los nazis impusieron a Grecia y nunca fue devuelto, dijo Tsipras ante el Parlamento griego.
El partido de izquierda radical Syriza, liderado por Tsipras, reclama una suma de unos 162.000 millones de euros a Alemania, el equivalente de la mitad de la deuda pública griega.
Alemania ha dicho en varias ocasiones que se niega a pagar ese dinero a Grecia, argumentando que la reivindicación carece de base jurídica y que 70 años después de la Segunda Guerra Mundial ya ha perdido su legitimidad.
"Es una responsablidad histórica que tenemos", dijo. "Es una lucha de nuestro pueblo para volver a ganar su esperanza y su dignidad", terminó entre aplausos.
A la presentación de su programa, le seguirá el lunes y el martes un debate que concluirá en la medianoche de ese día con el voto de confianza al Gobierno.




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