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Después, Benedicto XVI bajo la invitación del Muftí se detuvo durante algunos instantes ante el "mihrab", donde cada uno se recogió en silencio.
El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, precisó que en estos momentos el Papa realizó "una meditación, una oración interna dirigida a Dios".
Un gesto muy apreciado por el Pontífice que al final de la visita agradeció al Muftí de Estambul por "estos momentos de oración".
El Gran Muftí de Estambul le mostró el libro de oraciones de la Mezquita Azul, explicándole que comienza con la palabra Allah (Dios), y a lo que el Papa respondió con la mano sobre el libro, invitó a rezar por "la hermandad y por toda la humanidad".
Tras el momento de recogimiento delante del "mihrab", el Gran Muftí de Estambul le regaló un azulejo con la caligrafía árabe en el que se leía "Allah", con forma de paloma, y el Papa le correspondió con un pequeño mosaico donde se observaban cuatro palomas.
"Este cuadro es un mensaje de fraternidad en recuerdo de una visita que no olvidaré", dijo el Papa entregando su regalo.
En el intercambio de frases que mantuvo con el Gran Muftí durante la visita el Papa también comentó: "esta visita nos ayudará a encontrar juntos los caminos de la paz por el bien de la humanidad".
La oración en la Mezquita Azul, llamada así por sus mosaicos azules, fue el único gesto fuera de programa de una visita muy prudente por parte del Papa, tanto a la mezquita como al museo de Santa Sofía.
En Santa Sofía, el Papa escuchó con atención y asombro las explicaciones del director del museo durante toda la visita, que duró unos 20 minutos.
"Aya Sofia", nacida como iglesia durante 916 años, en 1453 pasó a ser mezquita, hasta ser convertida en Museo en febrero de 1935 por orden de Mustafa Kemal Ataturk, fundador de la Turquía moderna.
Por ello, el mundo musulmán criticó cuando Pablo VI se arrodilló en su interior, mientras que Juan Pablo II decidió apartarse en privado para contemplar el mosaico de la Virgen María.
En este día de frases simbólicas, Benedicto XVI también terminó su visita a Santa Sofía escribiendo en el libro del museo: "En nuestras diferencias nos encontramos ante la fe del Dios único, que Dios nos ilumine y nos haga encontrar el camino del amor y de la paz".




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