Kiev (DPA, EFE, AFP) - La crisis desatada en Ucrania por las denuncias de fraude en el ballottage presidencial pareció acelerarse ayer cuando la región de Donetsk, principal feudo electoral de oficialismo pro ruso, convocó para el 15 de diciembre a un referéndum para alcanzar el rango de república autónoma, lo que abriría un proceso de secesión en la ex república soviética de consecuencias impredecibles.
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Al mismo tiempo, los líderes de la oposición liberal otorgaron «24 horas» al presidente saliente, Leonid Kuchma, para que destituya al primer ministro, Viktor Yanukovich, nominado presidente electo por la comisión electoral, una decisión que quedó paralizada ante la intervención de la Corte Suprema, que podría expedirse hoy. Centenares de miles de opositores que responden al candidato presidencial Viktor Yushchenko acentuaron su presencia en las calles en vísperas del dictamen de la Corte Suprema, lo que contrastó con los procesos de secesión iniciados.
En tanto, unas 30.000 personas reunidas en el centro de Donetsk, donde Yanukovich fue gobernador de la región, recibieron con ovaciones y fuegos artificiales el anuncio del plebiscito. En el ballottage celebrado el domingo 19 de noviembre, el este y el sur del país, con mayoría de población rusohablante,apoyaron a Yanukovich, partidario de la integración con Rusia, mientras que el oeste, parte del centro y la capital respaldaron al líder opositor liberal Yushchenko, de clara vocación europeísta.
En el polémico referéndum se pretende pedir a los habitantes de la región que apoyen la demanda de modificar la Constitución del país para convertir el Estado unitario ucraniano en una federación. Boris Kolesnikov, jefe del legislativo de la región de Donetsk, dijo que «si Kiev da la espalda a esa enorme parte del país, donde vive 49% de la población y que genera 70% de la producción industrial, hay que decidir la separación del sudeste, y que se ganen la vida como quieran».
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