Un año sin Castro, la economía explota
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Raúl Castro cumple hoy un año al frente de
Cuba, una transición forzada por la enfermedad
de su hermano Fidel. Prometió dotar a
la economía de nuevos criterios de eficiencia,
pero, según analistas, podría ser tarde
para hacerlo.
El país que ha entrado en el siglo XXI tiene una geografía de valores sociales muy diferente de la que existía en las tres primeras décadas del proyecto revolucionario de Castro. Sin embargo, el Gobierno ha decidido mantener la misma retórica de épocas anteriores para que el Estado siga siendo considerado como benefactor social. No obstante, el pensamiento ideológico oficial no ha logrado frenar la contracorriente popular que ha empezado a servirse de la iniciativa personal -legal o ilegal- al margen del Estado con el fin de mejorar las maltrechas economías familiares de los isleños.
Los cubanos han comenzado así a vivir en dos escenarios diferentes en el mismo espacio. Por un lado, la participación en los rituales políticos para testimoniar fe revolucionaria; por el otro, la necesidad cotidiana de utilizar la iniciativa privada anárquica como única vía para solucionar los problemas desatendidos por el Estado en materia de servicios, transporte público, vivienda, alimentación y bienes de consumo básico.
La enfermedad de Castro, cuya última aparición pública se remonta al 26 de julio de 2006, ha provocado el efecto de desatar en la opinión pública la inquietud sobre el futuro del país. Ese fenómeno, además de expandirse en los últimos meses, se concretizó en críticas hacia la persistente ineficacia económica del sistema socialista instaurado por el Comandante.
Raúl Castro, hermano de Fidel y presidente interino desde el 31 de julio del año pasado, expuso, en su resonante discurso del pasado 26 de julio en Camagüey, un programa de gobierno en el que vislumbró una política económica reformista. Este inesperado anuncio, según consideran varios observadores locales, tenía el propósito de apaciguar la impaciencia social por medidas que reconduzcan la economía local hacia una productividad real.




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