Un arma temible sin controles
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Estas son algunas de las conclusiones que se pueden extraer de varios informes militares y de las declaraciones de mandos de los dos ejércitos. La coincidencia en todos los casos es la misma: el riesgo de que el subcontinente indio viva la primera guerra nuclear de la historia es real.
•Extremismo
«Ese despliegue aumenta el riesgo de que las armas nucleares sean utilizadas durante una crisis por un error de cálculo», denuncian el físico indio M. V. Ramana y el paquistaní A.H. Nayyar en un artículo conjunto publicado en la revista «Scientific American».
A la ausencia de medidas de seguridad se une la propagación del extremismo en ambos países. La India vive un resurgimiento del nacionalismo hindú que ha quedado patente con las recientes masacres de musulmanes en el Estado de Gujarat. Por su parte, los servicios de Inteligencia paquistaníes, así como un sector importante de su ejército, siguen todavía la línea islámica más extremista que llevó el país a apoyar al régimen talibán en Afganistán.
Las fuerzas armadas indias han realizado en el último año maniobras sobre la base de un hipotético ataque atómico. Abdul Kalam, director del programa de misiles del gobierno indio, admite que sus armas nucleares «han sido ensayadas para ser utilizadas en una operación militar». «Nuestras fuerzas armadas se entrenan pensando en ese escenario», añade Kalam.
¿En manos de quién estaría la decisión de lanzar un primer ataque? Estados Unidos cree que la ausencia de claros sistemas de mando sobre los programas nucleares hace especialmente peligrosa la situación. ,
Pakistán cuenta ahora con la Autoridad de Control y Comando Nuclear con el presidente, Pervez Musharraf, a la cabeza. Por su parte, el gobierno de la India ha creado un Comité de Seguridad Nuclear presidido por el primer ministro y supervisado por los ministros de Asuntos Exteriores y de Defensa. A pesar de ello, en el caso de que sobrevenga una crisis, los técnicos encargados del lanzamiento de los misiles podrían no saber quiénes exactamente tienen la autoridad última para dar la orden de apretar el botón.
Tratándose de países que han convertido sus misiles en monumentos nacionales que adornan plazas y calles, no es de extrañar que el gobierno estadounidense se muestre preocupado sobre una confrontación regional y haya vuelto a reiterar que el riesgo de guerra atómica en el subcontinente es real.




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