Un atentado suicida dejó al menos 30 muertos en Pakistán

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Al menos 30 muertos y 50 heridos causó un atentado suicida en Karachi, capital comercial de Pakistán, durante una gran procesión religiosa en el marco de la conmemoración chiita de la Ashura.

La gran ciudad del sur del país quedó presa del pánico y la devastación, ya que miles de personas en las calles atacaron las centrales de la policía, negocios y oficinas gubernamentales.

En varias zonas falta electricidad y hay más de 40 autos incendiados, algunos de ellos de la policía.

También continuaba en llamas un piso de un edificio donde hay oficinas gubernamentales.

Miles de fieles se encontraban junto a la céntrica Ma JinnahRoad cuando se sintió una fuerte explosión, seguida de varios disparos.

Inmediatamente después del estallido, hubo una estampida generalizada que provocó la muerte por aplastamiento de algunas personas.

Pese a las víctimas y los gritos de los heridos, la procesión siguió en otra dirección, mientras algunos fieles se estrellaban contra los periodistas que seguían la celebración y contra los hombres de seguridad, culpables a su juicio de no haberlos protegido del atentado, aunque se habían desplegado numerosos agentes y paramilitares.

Un operador del canal televisivo GeoTV fue herido y está hospitalizado.

Llamas, humo y destrucción, además de una multitud enfurecida, aún son bien visibles en las imágenes en directo de la televisión paquistaní.

El ministro del Interior, Rehman Malik, confirmó que se trató de un atentado terrorista.

Por su parte la policía de Karachi anunció la recuperación de los cadáveres de dos atacantes suicidas, en tanto una tercera persona al parecer fue detenida en relación con el atentado.

Los gobiernos local y nacional lanzaron mensajes de distensión, invitando a todos a la calma para facilitar las operaciones de auxilio, pero miles de fieles todavía están por las calles y se registran muchos casos de daños, saqueos y actos de vandalismo.

Se trata del tercer ataque cometido en la ciudad en los últimos días, en el marco de una ola de violencia talibán en respuesta a la ofensiva gubernamental contra uno de los principales bastiones de Al Qaeda en el país asiático.

Pakistán es aliado de Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo, y está sometido a las presiones norteamericanas para que contribuya a la estabilización del vecino Afganistán, donde en los últimos meses recrudeció la violencia talibán.

El atentado ensangrentó la festividad de la Ashura, que se realiza en el décimo día de un período de luto de 40 días en conmemoración por la muerte del imán Hussein, nieto del profeta Mahoma.

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