22 de octubre 2002 - 00:00

Un kamikaze dejó 14 muertos en Israel

El autobús atacado ayer por un terrorista del grupo palestino Yihad, ardiendo poco después del atentado.
El autobús atacado ayer por un terrorista del grupo palestino Yihad, ardiendo poco después del atentado.
Jerusalén (EFE, Reuters, DPA) - Un atacante suicida palestino detonó ayer un coche cargado de explosivos cerca de un micro en el norte de Israel, matando a 14 personas e hiriendo a más de 50; esto provocó dudas respecto de una misión de paz estadounidense prevista a comenzar esta semana.

El micro, que viajaba entre las ciudades de Hadera y Afula, se convirtió en un infierno de gritos y cuerpos quemados luego de estallar, envuelto en llamas, arrojando una nube de humo al cielo y provocando que las municiones de los soldados a bordo reventaran en una serie de estallidos.

Usando una táctica pocas veces aplicada durante la segunda Intifada, un palestino se aproximó a la parte trasera del autobús -mientras éste recogía pasajeros- y detonó su carga de explosivos, detalló la policía.

Un portavoz de la policía dijo que en la explosión murieron el atacante suicida y al menos otras 14 personas. Unos pocos pasajeros lograron escapar, algunos de ellos saltando por las ventanas, pero otros quedaron atrapados dentro y murieron quemados.

Poco después de la explosión, un interlocutor anónimo reivindicó el atentado, en nombre del brazo armado del grupo integrista palestino Yihad Islámico, el «atentado suicida».

Un consejero del primer ministro israelí, Ariel Sharon, responsabilizó al presidente de la Autoridad Palestina (AP), Yasser Arafat, del atentado, aunque el líder palestino lo condenó inmediatamente.

«Lo tenemos (a Arafat) por responsable, directa o indirectamente», dijo
Zalman Shoval tras el estallido del coche bomba. «Antes de estudiar cualquier plan de paz, tenemos que poner fin por completo al terrorismo y a la violencia, y eso depende de la dirección palestina», añadió. En tanto, Arafat «rechazó firmemente esa operación. La dirección palestina se opone a los crímenes contra civiles de ambos lados», señala el comunicado leído por Nabil Abu Rudeina, consejero de Arafat.

Estados Unidos, por su parte, condenó el atentado y manifestó que «se debe privilegiar la búsqueda de la paz, y la violencia debe cesar», según el vocero de la Casa Blanca,
Ari Fleischer. Los ministros de Exteriores de la Unión Europea, reunidos en Luxemburgo, también renovaron su firme condena al terrorismo en Medio Oriente.

• Posible crisis

En tanto, la llegada, prevista para mañana, del subsecretario de Estado para Medio Oriente de EE.UU., William Burns, está a punto de llevar al gobierno de «unidad nacional» de Sharon al borde de una grave crisis. Es que Burns, que suele representar a Washington en el Cuarteto de Madrid, integrado por la UE, la ONU y Rusia -que auspicia con EE.UU. el proceso de paz en esta zona-, ha declarado que George W. Bush, independientemente de la crisis con Irak, aspira, como los demás integrantes de ese foro, a la creación de «un Estado palestino junto al de Israel». Sin embargo, esto provocó la ira de los colonos judíos y enfrentamientos internos a raíz de la evacuación del asentamiento Javat Guilad, en el distrito cisjordano de Naplusa. En ese contexto, desde el sábado pasado resultaron lesionados más de 80 soldados, agentes de la policía y unos mil extremistas de los asentamientos que se resisten a abandonar la colina de la que el ejército logró retirar el domingo dos instalaciones prefabricadas del enclave Javat Guilad, levantado sin autorización oficial. El ministro de Defensa, Benjamin Ben Eliezer, líder del Partido Laborista, que ordenó la evacuación de treinta de esos enclaves, establecidos ilegalmente como «embriones» de futuros asentamientos, fue amenazado de muerte, en la última jornada, por extremistas de la derecha israelí.

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