7 de agosto 2006 - 00:00

Uribe asumió su segundo mandato como presidente de Colombia

El presidente colombiano Alvaro Uribe durante la asunción de su segundo mandato en la ceremonia oficial en el Congreso Nacional.
El presidente colombiano Alvaro Uribe durante la asunción de su segundo mandato en la ceremonia oficial en el Congreso Nacional.
El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, asumió el lunes su segundo mandato consecutivo, en un acto en el que anunció que buscará conseguir la paz sin sacrificar su política de seguridad y prometió mayor inversión social para combatir la elevada pobreza del país.

La seguridad y el crecimiento económico fueron los principales logros del primer período de Uribe, que le permitieron conseguir la reelección, pero la parte social fue el mayor vacío de su gestión, según analistas.

Uribe, un abogado de 54 años, juró cumplir con la constitución en un sobrio acto que se realizó en la sede del Congreso, en el centro de Bogotá, bajo un fuerte dispositivo de seguridad por el temor de ataques de la guerrilla izquierdista y en presencia de 11 presidentes latinoamericanos.

"Hemos vinculado todas nuestras energías, con severidad, al rescate de la seguridad. No dudaremos en entregarlas, con generosidad, a la paz. Hemos insistido sin temor en nuestras acciones en procura de la seguridad. No nos frena el miedo para negociar la paz", dijo el mandatario, quien lucía un traje oscuro, camisa blanca y corbata verde.

"Confieso que me preocupa algo diferente: el riesgo de no llegar a la paz y retroceder en seguridad. La paz necesita sinceridad. Por eso los hechos irreversibles de reconciliación deben ser el enlace entre seguridad y paz", aseguró, mientras helicópteros militares sobrevolaban la capital colombiana.

Colombia afronta un conflicto interno de más de cuatro décadas en el que las fuerzas armadas del Estado combaten a la guerrilla y a los escuadrones paramilitares de ultraderecha, que obtienen del narcotráfico millonarios ingresos.

Uribe, el aliado más importante de Estados Unidos en América Latina en momentos en que líderes de izquierda como los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Bolivia, Evo Morales, ganan protagonismo en la región, impulsó desde que asumió la presidencia una estrategia militar contra la guerrilla.

El mandatario aumentó el gasto militar, el número de efectivos del ejército y de la policía, una estrategia que permitió reducir los asesinatos, los secuestros, los ataques contra la infraestructura económica del país y aumentar el flujo de vehículos por las carreteras.

Aunque inició en el 2003 una negociación de paz con los escuadrones paramilitares que ha permitido que más de 30.000 combatientes depongan las armas, no ha conseguido acercamientos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la mayor guerrilla del país.

Con ese grupo rebelde, al que prometió derrotar militarmente en su primera campaña presidencial, debe buscar un acuerdo humanitario para lograr la liberación de 62 políticos y efectivos de las fuerzas armadas secuestrados, incluida la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt.

El país de 41,2 millones de habitantes tiene una pobreza que azota a la mitad de la población y Uribe ha sido cuestionado por la escasa atención que puso en ese tema en su primer cuatrienio.

"Una nación próspera, equitativa, sin exclusiones y sin odio de clases, requiere confianza, crecimiento, superación de pobreza y mejor distribución. El crecimiento y la solidaridad son medios, la superación de la pobreza y la equidad se constituyen en fines", dijo Uribe.

El mandatario, quien goza del respaldo de los empresarios y de Wall Street, garantizó seguridad y confianza a los inversionistas y se comprometió a aumentar la cobertura de educación, salud, vivienda y subsidios para los más pobres.

"Mis compañeros de gobierno y yo procuraremos una administración austera, realizadora, transparente. Debemos estar preparados para reconocer errores y emprender rectificaciones", sostuvo Uribe.

"Vamos a construir una nación en armonía, con rectitud, próspera y justa. Lo haremos apasionadamente, con vigor, para que las nuevas generaciones vivan felices en este noble suelo. Imploremos la ayuda de quienes nos guían desde la eternidad. Y a Dios, una luz inspiradora de tenacidad en el buen obrar", concluyó.

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