Uruguay: recta final con resultado incierto por la sucesión de Mujica
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Tabaré Vázquez y Luis Lacalle Pou.
Después de 10 años de gobierno, pese a que el FA tiene éxitos para mostrar -4,4% de alza del PIB en 2013, completando 11 años de crecimiento, un desempleo en torno al 6% o la fuerte caída de la pobreza- perdió un 4% o 5% del electorado que podría irse a sectores minoritarios más radicales o más moderados "y eso está volviendo más competitiva la elección", estimó.
En un país donde no está permitida la reelección consecutiva, si ninguno de los candidatos logra más del 50% de los sufragios el 26 de octubre habrá una nueva elección entre los dos más votados el 30 de noviembre.
En ese escenario, los analistas prevén que el PN se alíe con el también tradicional Partido Colorado (15% de la intención de voto) para intentar arrebatarle el poder a la izquierda.
Y el propio presidente Mujica generó polémica en los últimos días al opinar sobre la campaña electoral y afirmar que no tiene "ninguna duda" de que el FA conseguirá los votos necesarios para retener la mayoría parlamentaria, algo de lo que había dudado públicamente hace pocas semanas.
"No existe, en 25 años de realización de encuestas de opinión pública en Uruguay, ningún líder de partido tradicional que tuviera los indicadores de imagen que tiene Lacalle Pou hoy", aseguró a la AFP Ignacio Zuasnábar, director de Opinión Pública de la consultora Equipos Mori, considerando que el crecimiento del legislador a lo largo de 2014 "es un fenómeno realmente fuera de lo normal".
Este abogado de 41 años es hijo del expresidente Luis Alberto Lacalle (1990-1995) y llegó a la cámara de Diputados en 2000.
Contra todos los pronósticos de seis meses atrás, Lacalle Pou se convirtió en el retador de Vázquez apelando a una campaña "por la positiva" en la que evitó confrontar y un equipo de caras nuevas al que sumó técnicos provenientes incluso del gobierno del FA.
Para Zuasnábar, al FA le costó entender el cambio en las demandas de la sociedad uruguaya en los últimos diez años, mientras que Lacalle Pou "inteligentemente nunca propuso deshacer lo que el FA había construido, sino más bien intentó apropiárselo".
En la misma línea, Rafael Piñeiro, doctor en Ciencia Política de la Universidad Católica del Uruguay, cree que Lacalle Pou "combina un nombre reconocido -no tuvo que imponer su marca- con la lógica de la renovación".
En caso de pasar al balotaje, para quedarse con la presidencia Lacalle Pou deberá obtener el apoyo del Partido Colorado (PC), que busca descontar distancias.
En la recta final, el candidato del PC, Pedro Bordaberry, se comparó con el brasileño Aecio Neves, que figuraba tercero en los sondeos previos a la primera vuelta electoral en ese país y terminó obteniendo el 35%, para disputar la presidencia con Dilma Rouseff.
"Le pasó lo mismo a Aecio", aseguró en los últimos días este abogado de 54 años, hijo del exdictador Juan Bordaberry (1973-1976), y que obtuviera el 17% de los sufragios en las elecciones de 2009.
Mientras los militantes se movilizan, los candidatos queman sus últimos cartuchos para intentar convencer a los indecisos, que se mantienen en torno al 10% del electorado.
"Son los insatisfechos profundos, votantes revoltosos o con inquietud los que definen la elección", sentenció el sábado Luis Eduardo González, director de la consultora Cifra, en declaraciones a El Observador.



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