Venezuela: disturbios y gases lacrimógenos durante marcha contra Ley de Educación
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La manifestación opositora fue seguida de cerca por 2.500 agentes de la policía y brigadas de la Guardia Nacional (policía militarizada) hasta el punto de llegada en la avenida Libertador, a varias cuadras de distancia del Congreso.
Los organizadores de la marcha protestaron la decisión del gobierno de no autorizar la manifestación hasta la Asamblea Nacional, aunque al final aceptaron que la protesta llegara hasta la avenida Libertador, al tiempo que rechazaron las denuncias de autoridades de que se promoverían acciones violentas.
Por su lado, el oficialismo se concentró a unos pocos metros de la cámara legislativa y sus partidarios celebraron la promulgación de la ley, vestidos con sus camisetas rojas y pancartas de admiración por Chávez y del apoyo al socialismo.
Los simpatizantes del mandatario dijeron que la ley permitirá la democratización de la educación y ayudará en los cambios que impulsa la revolución bolivariana.
Mientras, la oposición ondeó banderas venezolanas y pancartas contra la ley que advertían que el control del gobierno en las escuelas busca ideologizar a los estudiantes en el sistema socialista. "Educar, no domesticar" y "Libertad", decían las pancartas.
A la manifestación se sumaron gremios de educadores, estudiantes universitarios, partidos políticos con sus banderas y periodistas, que alertan sobre las limitaciones que impondrá la nueva legislación al derecho de expresión libre.
El alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, acompañó la protesta y calificó de "escandaloso" el despliegue de las fuerzas policiales para vigilar la marcha opositora.
"Esto es una manifestación del miedo que le tiene el gobierno al pueblo. El arma de los ciudadanos es la Constitución", señaló.
La oposición anunció que marcharía en protesta de la ley el mismo día que fue aprobada por la mayoría oficialista en la cámara, el jueves de la semana pasado, y los partidarios del gobierno anunciaron que "los socialistas" también manifestarían en favor del texto legal.
Chávez promulgó la ley inmediatamente después del aval legislativo, lo que aumentó las protestas de quienes la rechazan y llaman a desconocerla.
La oposición y estudiantes universitarios advirtieron que llamarán a desacatar la ley, ante el temor de que no puedan escoger sus carreras profesionales, mientras que la convocatoria de una consulta popular para derogarla comenzó a perder fuerza como objetivo de los sectores opositores.
Los sectores que apoyan y rechazan la ley tienen interpretaciones distintas de las consecuencias que tendrá en las escuelas, con el gobierno alegando que se intenta manipular a la gente con mentiras.
Los opositores de la ley aseguran que los 56 artículos que la conforman otorgan poder amplio al Estado para intervenir en la educación de los niños y elimina el derecho de la familia a elegir el tipo de educación que prefieren para sus hijos.
La Iglesia Católica rechaza la ley, afirmando que prohíbe la educación religiosa.



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